Guanajuato

Despiden en Guanajuato a Abraham Aguilera, minero fallecido en la mina Santa Fe

Familiares y comunidad acompañan el último adiós tras el accidente que dejó un trabajador aún desaparecido

Familia y amigos despidieron hoy  a Abraham.
Adiós. Familia y amigos despidieron hoy a Abraham, minero originario de guanajuato atrapado en la mina de Santa Fe, Sinaloa. (Captura de pantalla. Chupapiedras).

La capital guanajuatense se vistió de luto para despedir a Abraham Aguilera, el minero originario de Guanajuato que perdió la vida tras el accidente en la mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa.

Los servicios funerarios se realizaron en la Parroquia de San José y Santiago, en Marfil, donde familiares, amistades y habitantes de la capital guanajuatense se reunieron para darle el último adiós en un ambiente de profundo respeto.

El templo se convirtió en un punto de encuentro para la memoria y la solidaridad, entre oraciones, abrazos y el acompañamiento colectivo ante la pérdida.

Abraham fue uno de los trabajadores localizados sin vida luego de más de diez días de labores intensas de rescate, tras el desbordamiento de una presa de jales ocurrido el pasado 25 de marzo.


La tragedia dejó a cuatro mineros atrapados.

Hasta ahora, dos fueron rescatados con vida en distintos momentos del operativo, tres han sido localizados sin vida —incluido Abraham— y continúa la búsqueda de un trabajador más que permanece desaparecido.

En redes sociales, Abraham compartía fragmentos de su vida cotidiana, donde la minería no era solo un oficio, sino parte de su identidad. Fotografías, comentarios y escenas del trabajo reflejan una rutina marcada por el esfuerzo, el riesgo y el compromiso.

En su perfil los símbolos hablaron por sí solos: un casco minero acompañado de un moño negro y la imagen de los tradicionales carritos de carga evocaron el mundo que habitaba todos los días.

El evento fue profundamente emotivo.

No solo por la pérdida individual, sino por lo que representa para una comunidad que entiende el trabajo minero como herencia, sustento y, muchas veces, riesgo constante.

Mientras tanto, en Sinaloa, los trabajos continúan.

La consigna sigue siendo la misma: no detener la búsqueda hasta localizar al último de los trabajadores.

Guanajuato despide a uno de los suyos.

Y en ese adiós, también queda la exigencia silenciosa de que tragedias como esta no se repitan.

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