Este 22 de abril se cumplen 34 años de las explosiones registradas en 1992 en el sector Reforma de Guadalajara, uno de los hechos más atroces en la historia moderna de la ciudad.
De acuerdo con cifras oficiales, el saldo fue de 212 personas fallecidas y alrededor de mil 800 lesionados, además de daños extensos en infraestructura urbana.
Sin embargo, a más de tres décadas del suceso, persisten versiones de vecinos y rescatistas que señalan que la dimensión real de la tragedia pudo haber sido mayor. El evento continúa como un referente en materia de protección civil, prevención de riesgos y memoria colectiva de La Perla Tapatía.


Voces de la ciudad recuerdan las explosiones
Alberto Castro Jiménez, quien por aquellos tiempos trabajaba en un taller mecánico sobre la calle José Luis Verdía, casi esquina con la calle Gante, recuerda que:
“Era en la mañana, estábamos esperando clientes. Estábamos esperando afuera del local por si llegaba algún cliente, y de repente comenzamos a escuchar un ruido debajo de la tierra, como si estuviera temblando, pero el ruido lo escuchamos a lo lejos, como hacia atrás de nosotros y rápidamente se acercaba hacia nosotros, hasta que el sonido llegó y volteamos hacia la calle de Gante y vimos una especie de gusano abajo de la tierra que iba levantando la calle aventando los coches arriba de las casas. En ese momento no entendíamos lo que estaba pasando, pero comenzamos a escuchar también los lamentos de la gente, que después vimos que se encontraba atrapada debajo de los escombros. No sabíamos qué había pasado, pero estábamos como aturdidos, y mi jefe, al ver que podía ser algo grave nos dijo que nos fuéramos a nuestras casas”, compartió.
Por su parte, Salvador Álvarez, quien por aquél entonces vivía en la Antigua Penal y cursaba la secundaria, recuerda:
“Era temprano, íbamos a desayunar apenas, y escuchamos un estruendo a lo lejos [aproximadamente a 3.5 kilómetros de distancia] y mis papás inmediatamente prendieron la televisión para ver las noticias y en ese momento sólo dijeron que había explotado en alguna parte de la ciudad y después comenzamos a escuchar bomberos, ambulancias y patrullas en dirección a [la avenida] Revolución. Cuando volvimos a ver el noticiero, yo creo que una hora después, ya estaban transmitiendo en vivo desde el sector Reforma. Fue terrible ver a tantas personas atrapadas en los escombros; brazos, pies, y los camiones de pasajeros arriba de las casas. Fue brutal”, explicó.
“Unas horas después, muchas personas que vivían por el sector Reforma se vinieron caminando por la calle 54 [Basilio Badillo] para alejarse de la zona, pues seguía oliendo a hidrocarburo. Parecía una caravana”, agregó.

Un derrame de hidrocarburo: la causa del siniestro
Las investigaciones determinaron que las explosiones fueron provocadas por el derrame de gasolina del poliducto Salamanca–Guadalajara en la colonia Álamo Industrial. El combustible se filtró al sistema de drenaje, donde se acumularon vapores inflamables.
Estos vapores no lograron dispersarse debido a la construcción de un sifón bajo la Calzada Independencia, lo que generó un sello hidráulico. Posteriormente, la acumulación encontró un punto de ignición que detonó la serie de explosiones.
El siniestro afectó más de diez kilómetros de calles en el sector Reforma, con daños severos en viviendas, vialidades y servicios, pero sobre todo, con pérdidas humanas irreparables.
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