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AutosRPM 28/12/2020

¿La contaminación y el humo de los autos se le pega a la comida que venden en la calle?

¿Es higiénico y seguro?

No cabe duda que hay puestos en la calle cuyos antojitos son deliciosos. En México, el comercio callejero no sólo es parte esencial de la cultura, sino que resuelve problemas sociales y económicos en los países de desarrollo.

Así lo explica un estudio denominado “Factores de riesgo en las prácticas de comida callejera en países en desarrollo” publicado en ScienceDirect.

No sólo destaca por sus precios económicos y la accesibilidad para un gran número de trabajadores que comen fuera de sus casas, sino el empleo que otorga a un gran segmento de la población.

Desde 1998 ya se registraba que alrededor del 28.5% de la fuerza laboral en México estaba empleada en el sector informal.

Dentro de este porcentaje, ¡el 30.8% estaban relacionadas con la comida de la calle! En ese entonces, eso significaba más de 120 mil vendedores sólo en la Ciudad de México.

Pero, según datos del INEGI, alrededor de 30.5 millones de personas, más del 56% de la fuera laboral en México, se desenvolvieron en el ámbito informal.

Falta de regulación

El problema que esto implica, además de no formalizarse ni pagar impuestos, es la falta de regulación. Esto desencadena que sus prácticas no cumplan con los estándares mínimos de higiene y calidad.

Esto lo convierte en una amenaza seria para la salud de los consumidores y para todos los que ejercen dicha labor.

Es común escuchar que los extranjeros se enferman del estómago cuando visitan nuestro país . A su vez, los mexicanos tenemos una extraña sensación de “orgullo” ante la resistencia e inmunidad que nuestro cuerpo ha desarrollado ante microorganismos peligrosos.

Sin embargo, la contaminación en estos tipos de alimentos va mucho más allá de las bacterias. A lo largo de la cadena de valor, desde el inicio hasta la venta, las prácticas irregulares están presentes.

Desde la comercialización de alimentos con carne de animales viejos, lastimados o enfermos, hasta la exposición de los alimentos a la contaminación del aire, y en esta categoría entran las partículas que expulsan los automóviles, se tornan amenazantes.

Contaminación en los alimentos

Basta con observar con detenimiento cómo se desenvuelven estos comercios para darnos cuenta de la realidad. ¿Cuántas veces no hemos visto que el chicharrón está colgado en la calle, expuesto al escape del auto y a los animales?

El estudio expresa que, por la naturaleza de los puestos de comida ambulante, estos usualmente se localizan en zonas de tráfico para obtener mejores ventas.

Entre los sitios más comunes se encuentran las esquinas de las calles principales, sitios de construcción, zonas industriales, terminales de autobuses o de trenes, lugares públicos y recintos escolares.

“Estos entornos los predisponen a la recontaminación y la contaminación cruzada de partículas ambientales como los productos químicos en el aire en el polvo, las descargas de los vehículos en movimiento y los motores industriales, la combustión de humos y el olor desagradable de los residuos acumulados y el efluente de descarga industrial, insectos y roedores.”

¿Cuándo se convierten en un riesgo?

De entrada, estos químicos pueden impregnarse en los alimentos que consumimos. Además, generalmente las superficies donde se preparan los alimentos tienen mucho polvo y/o se encuentran cerca de basureros, así como carecen de instalaciones básicas de higiene, como inodoros, lavado de manos, agua potable, buen drenaje y sistema de eliminación de residuos.

Aunque te parezca increíble, el estudio afirma que las malas prácticas acarreadas desde la materia prima  hasta la venta final, ocasiona que los gobiernos inviertan una gran cantidad de dinero para la prevención, mantenimiento y tratamiento de enfermedades por esta causa.

Si te consternaba únicamente que estos comercios estuvieran muy expuestos en la calle, lamentamos informarte que la preocupación no sólo debe estar enfocada en los entornos donde la venta tiene lugar.

En realidad, la supervisión y regulación debe empezar desde las prácticas de la agricultura, las fuentes y calidad de alimentos crudos (ingredientes), la preparación, manejo y venta de alimentos y, por supuesto, las prácticas de higiene.

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