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El canto cardenche: la música más triste del norte del país

Originalmente, el cardenche se cantaba en las esquinas y en los cerros de los pueblos del norte de México por amigos que se juntaban a tomar después de trabajar en el campo.

Por VICE

En el desierto de Durango, en un pequeño poblado llamado Sapioris, entre malos tratos y explotación laboral, los peones crearon el canto cardenche. Tras un siglo de su creación, este estilo musical se mantiene vivo gracias a tres herederos directos de la tradición. Ahora que solo hay tres cardencheros, es posible que el canto muera aquí, justo donde nació.

El Último Canto Cardenche Ahora que solo hay tres cardencheros, es posible que el canto muera aquí, justo donde nació. / VICE

El canto cardenche es música que se canta acapella, es polifónica y al parecer tiene sus orígenes en la música religiosa del siglo pasado, específicamente la música de las pastorelas. Originalmente, el cardenche se cantaba en las esquinas y en los cerros de los pueblos del norte de México por amigos que se juntaban a tomar después de trabajar en el campo. Hoy solo parecen quedar estos tres cantantes, quienes a pesar de sus éxitos, que los han llevado a tocar hasta en el Smithsonian, no han logrado que las nuevas generaciones de duranguenses se interesen en esta música singular.

El cardenche se canta a tres voces: voz primera, voz de arrastre, y contra alta. La primera es la que lleva la canción y lo que podría llamarse el ritmo de la pieza, la de arrastre es una voz grave y dramática, y la contra alta es un requinto agudo y lamentoso que alcanza notas muy altas y provoca una sensación dolorosa entre quienes la escuchan. Esta desesperación se amplifica con las letras de sus piezas, algunas de ellos tan dramáticas como “Al pié de un Verde Maguey” o “Yo Ya Me Voy a Morir a los Desiertos”. En la primera canción, un tipo le pide a la Virgen de Guadalupe que le quite la peor cruda de la historia, y la segunda, en la que el protagonista manda todo al carajo para irse a morir al desierto, podría rivalizar a Townes Van Zandt como una de las mejores canciones sobre morirse jamás escrita por alguien con un sombrero vaquero.

El Último Canto Cardenche Tras un siglo de su creación, este estilo musical se mantiene vivo gracias a tres herederos directos de la tradición. / VICE

El canto cardenche quizá sea la música más triste del norte del país, y algunas de las letras de sus canciones hacen que los corridos más bajoneados de Ramón Ayala parezcan música motivacional. Con todo el melodrama de México, pareciera ser la respuesta norteña al barbershop quartet gringo.

El cardenche sirve para escucharse en vivo, en el desierto, con los amigos, y de ser posible, algo borracho. Desde el siglo pasado hasta los cincuentas y sesentas, en pueblos laguneros como Sapioriz, los diferentes grupos cardencheros se juntaban a tomar sotol toda la noche y a cantar a tres voces esta música misteriosa y teatral. Duraban toda la noche tomando, y amanecían platicando y cantando, generalmente sobre mujeres, y sobre la propia borrachera. Como es de suponerse, en sus canciones también se quejaban de las crudas y de los corazones rotos; hablaban de su entorno, de los paisajes desérticos, o de una combinación de esos elementos. Improvisada en el juego del alcohol, de la nostalgia y la parquedad del paisaje, la música cardenche escuchada en vivo, es tan fuerte como el aguardiente que toman sus intérpretes.

 

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