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¿Qué pasó con la herencia y el heredero de María Felix?

Con motivo del aniversario luctuoso número 18 y cumpleaños 106 de María de los Ángeles Félix Güereña, mejor conocida como La Doña

 

Con motivo del aniversario luctuoso número 18 y cumpleaños 106 de María de los Ángeles Félix Güereña, mejor conocida como La Doña, algunos fans se dieron cita en el Panteón Francés para llevarle sus flores favoritas y mirar su busto de fibra de vidrio. También presentes unas coronas en su memoria a nombre de una fundación que lleva su nombre y otra de quien fue su heredero universal, Luis Martínez de Anda.

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Quien fuera su chofer y luego se volvió su asistente personal durante 10 años hasta velar por su muerte el 8 de abril de 2002, justo el día de su cumpleaños, nos platicó en exclusiva, cómo recuerda a La Doña como le decía de cariño, además de ser el nombre con el que adquirió fama mundial por sus grandes películas de la Época de Oro del Cine Mexicano.

“Desde hace 18 años, qué rápido pasa el tiempo, pero como todos los días, sigo pensado en ella, siempre todos los recuerdos en la mente a flor de piel, la tengo muy presente y no hay días que no la recuerde, es parte de lo que viví estando con ella y sus recuerdos los llevo con mucho orgullo”, señaló a JDS durante una charla telefónica.

En este día por su doble aniversario no deja de ser especial “por la situación de cómo fue su partida, es como cuando te duele un familiar que recuerdas y extrañas, pero todos los días la tengo en mis oraciones y pensamientos”, comentó Luis.

A casi dos décadas de su muerte, le rinde un homenaje siendo una mejor persona con todas las enseñanzas que aprendió de ella y el amor que le brindó en su momento. “Hay gente que no lo puede llegar a creer, pero irradiaba mucho amor, aunque tenía una personalidad muy fuerte, pero muy amiga con sus amigos, le gustaba recibir amor, quien no la trataba bien se evitaba problemas”.


Martínez de Anda recordó algunas de sus frases célebres que tenía la primera actriz y que ahora para rendirle aún más su memoria y legado, reveló que está compilando cada una de sus vivencias con la intención de publicarlas en algún momento que las termine y en plena cuarentena por el Coronavirus, se ha puesto a plasmar todo lo que recuerda.

“He hecho el ejercicio de escribir estas vivencias porque uno nunca sabe qué nos depara el futuro y tenerla siempre para después recordarlas y publicarlas, no lo sé, pero ese es el tesoro más importante, el amor, el cariño, la amistad, las experiencias y las enseñanzas que me dejó”, abundó Luis quien ya no vive en México porque quiso cambiar su vida, además de casarse y evitar el acoso que sufrió cuando La Doña murió y fue nombrado heredero universal.

Después de la exhumación que se hizo cuatro meses después de morir por parte de su familia, principalmente de su hermano Benjamín para saber su verdadera muerte, mencionó que jamás tuvo una relación con nadie de los tres hermanos de la artista, porque ella era muy distante de su familia de sangre.

“Yo no tuve relación con ninguno de ellos, sus hermanos de La Doña alguna vez hablaba por teléfono con ellos y hasta ahí; alguna vez la visitó su hermano Ricardo, su hermana Eugenia, al señor Benjamín lo vi cuando falleció Enrique (su único hijo de María) y hasta ahí, la relación no era tan cercana con ninguno”, dijo De Anda además de dejar claro que no tuvo nietos como se hacen pasar algunos artistas.

¿Y la herencia?

La fortuna que le heredó como sus tres casas (Polanco, Cuernavaca y París), así como su colección de joyas, vestidos, antigüedades, entre otras cosas, aseguró que muchas de ellas María Félix las vendió en vida.


“A ella le propusieron hacer un museo, le presentaron varios proyectos, pero la verdad es que no le convenció ninguno. Todo destinó para ciertas cosas y a mí entre otras cosas me dijo ‘hay que hacer eso y quiero que hagas esto en concreto’. Por ejemplo, en una reunión con uno de sus amigos dijo que quería que se quemaran sus cosas, pero su amigo le dijo que no, que ni se le ocurriera, pero eso quería».

“Sí tenía instrucciones precisas para sus cosas y eso fue lo que hicimos. La casa de Cuernavaca la sufrió mucho los últimos años, el clima era muy inclemente con ella, era muy bonita, pero le dificultaba todo, y pues se vendió”, dijo, y agregó, «así como la de Polanco donde murió que hoy son departamentos, la de Paris ella la vendió en vida, así como su colección de joyas».

Aunque se habla de una bioserie, le han llegado propuestas, pero nada en concreto que sea de su agrado para poder participar en contar una buena historia de quien fuera La Doña de México.

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