El caso de ‘El Chapo’ tiene en la vida real un nuevo capítulo

Este lunes inicia en Estados Unidos el juicio contra el capo de la droga Joaquín Guzmán Loera

Por Metro World News

Si ya era famoso por sus fugas desde la cárcel y la entrevista que le hizo el actor Sean Penn para la revista Rolling Stone, la serie que contó su vida en Netflix terminó de hacer un ícono del narcotraficante más mediático en las últimas décadas.

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Este lunes el sinaloense Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán será llevado finalmente ante el juzgado en Estados Unidos, tras ser extraditado desde México en enero de 2017.

El CHapo Foto: Especial

Se espera que el juicio dure por lo menos tres meses, ya que contra Guzmán Loera hay 11 cargos de narcotráfico, conspiración y lavado de dinero, por lo que, de perder el juicio, se le aplicaría cadena perpetua (no puede ser condenado a muerte, como parte del acuerdo de extradición).

Al respecto, Publimetro conversó con Ángel Armando Rodríguez Luna, investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede) y especialista en Crimen organizado transnacional, y en cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos, y también con Gabriel Regino, abogado penalista y experto en el tema.

¿Qué se espera del juicio?

—Será un show, una especie de despliegue de seguridad –particularmente en Nueva York– para resguardar la seguridad de el Chapo, en principio, y también de algunos de los testigos que van a participar en este juicio. Se espera también que exista información relevante de las actividades del Cártel de Sinaloa y, particularmente, de la fracción que Guzmán lideraba.

Quizá también podemos esperar información relevante que permita mejorar las políticas contra el narcotráfico en el país, en este caso en México, que no solamente se centren en la persecución de criminales o en la intervención de narcóticos, sino que también impacte en la cooperación en materia de seguridad y combate a este fenómeno entre México y Estados Unidos, porque no basta con que se identifiquen y se visibilicen las dinámicas tanto de la producción, trasiego y venta de narcóticos, a través del Cartel de Sinaloa, sino sobre todo, de todas estas redes de políticos y agentes de instituciones de seguridad que participan en ambos países.

Chapo

Creo que se ha puesto muy poco el acento todavía en la participación fundamental que tiene Estados Unidos para esto, de las redes de narcotráfico y corrupción dentro de Estados Unidos y yo esperaría  que este juicio ayude a evidenciar y visibilizar esto y, por lo tanto, dictar mejores políticas de cooperación entre ambos países.

¿En este juicio podríamos conocer nombres de políticos o personajes vinculados con las actividades de el Chapo Guzmán?

—Tendríamos que conocerlos. Dependerá mucho de la manera en que los equipos de abogados de Guzmán y de los testigos protegidos lleven a cabo estas diligencias dentro de la corte. Se esperaría en este sentido que alimente información importante tanto para el ámbito judicial como para el periodístico, acerca de qué nombres particularmente han participado desde, por lo menos, hace dos décadas.

Quizás más importante aún es lo que realmente se puede hacer entre ambos países para disminuir las capacidades operativas de estos grupos criminales. En los últimos 10 o 15 años, la cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos se ha centrado en capturar a los principales cabezas, por ejemplo, la Iniciativa Mérida.

Las estrategias de seguridad planteaban la captura de los líderes para de ahí derivar a la desarticulación de grupos criminales transnacionales y hemos visto que en realidad esto ha tenido poco impacto, tanto en el negocio como en disminuir los efectos. El efecto más perverso de todos ha sido la violencia en México.

¿Cuánto puede durar el juicio? ¿Cuándo conoceremos un veredicto?

—Tanto Guzmán como su defensa han planteado que son inocentes, y esto puede hacer muy largo el juicio, porque buscará agrupar y dar solidez a todos los testimonios que existen y que, además, dan cuenta de los diferentes niveles de culpabilidad de Guzmán Loera, tanto en el tráfico de drogas como en los homicidios cometidos dentro y fuera de México.

Chapo Foto: Rolling Stone

Cabe señalar que es un grupo criminal que tiene operaciones en más de 50 países del mundo. Valdría la pena para conocer un poco más, por lo menos desde la perspectiva del Cártel de Sinaloa, cómo es que opera la delincuencia organizada transnacional en otras regiones del mundo y cuál es la verdadera articulación de redes y de actores legales e ilegales que hacen posible tal capacidad operativa.

¿Cómo cambiaría el ‘tablero’ del narcotráfico con este juicio?

—Particularmente, en cuanto al Cártel de Sinaloa, ya lo ha hecho. Desde la extradición de el Chapo Guzmán ha habido una disputa constante de tres grupos dentro del Cártel de Sinaloa y la violencia en este estado se ha incrementado bastante en los últimos dos años. Ha impactado a Baja California, Baja California Sur y, por supuesto, a Ciudad Juárez (Chihuahua). En términos de violencia ya hay un impacto importante.

En cuanto a las capacidades operativas, parece que han disminuido poco. Dado que son mercados ilegales y que hay poca información fidedigna y verificable, es difícil saber si ha impactado sobre su capacidad de producción o de trasiego o de venta al menudeo, pero no parece, por los datos que existen a través de Estados Unidos, a través de la DEA o de las encuestas sobre consumo de drogas en ese país. Y en México tenemos pocas fuentes de información fidedignas.

Lo que sí se sabe es que –y como siempre sucede– cuando hay la captura de un líder y cuando hay impactos directos sobre sus estructuras, comienza una reorganización que se manifiesta solamente a través de la violencia. Surgen nuevos actores que buscan el poder, surgen nuevas formas de control de territorios y eso siempre se evidencia a través de los homicidios.

Yo creo que esto va a cambiar poco en ese sentido, porque seguiremos observando las mismas dinámicas de los últimos 12 años y quizá sí valga la pena profundizar sobre este cambio generacional que ya ha venido sucediendo dentro del Cártel de Sinaloa, como van a impactar las declaraciones de Guzmán Loera y de los testigos de su caso a ese cambio generacional.

El juicio debería de sentar mejores bases para el trabajo de inteligencia y para el de cooperación en seguridad entre Estados Unidos y México. Es fundamental que Estados Unidos asuma un rol y una responsabilidad mucho mayor ante este fenómeno.

Para el abogado Gabriel Regino estos son los escenarios para el juicio de Guzmán Loera:

En primer lugar, hay una expectativa muy amplia por las pruebas que vayan a ser presentadas, principalmente, por la fiscalía. De acuerdo con el sistema procesal estadounidense, los testigos son una pieza clave para convencer al jurado de la responsabilidad de los cargos que la Fiscalía le ha imputado.

Luego entonces, esta situación del inicio de un juicio de tal envergadura, como no se ha tenido en Estados Unidos en los últimos años, genera la posibilidad de que al conocerse los nombres de quienes atestigüen, haya consecuencias desafortunadas en cuanto a violencia en México y en algunas partes de Estados Unidos.

Chapo Ilustración: Fernanda Villanueva

Si se llega a confirmar que algunos de los testigos contra El Chapo forman parte de su círculo (es decir, traiciones) la violencia se hará presente en una especie de ajuste de cuentas de quienes todavía le pudieran tener lealtad, tanto en Estados Unidos como en México.

Si se tratase de testigos que pertenecen a organizaciones rivales, su testimonio estaría matizado por un cierto interés en perjudicar a su antiguo adversario. Esto puede motivar también, en menor medida, reacciones violentas. En concreto, lo que pase a partir del 5 de noviembre en la corte de Brooklyn tendrá –más allá de los efectos procesales– una implicación de carácter violento al interior de las organizaciones criminales que están ahí enfrentadas.

¿Cuánto puede durar el juicio?

—Uno o dos meses. Por el número de testigos, que debe ser bastante amplio, tanto los testimonios y documentos periciales, puede durar hasta tres meses. Es decir, noviembre, diciembre y hasta enero. Luego vendría el veredicto, que podría demorarse un par de semanas.

¿Cómo cambiaría el ‘tablero’ del narcotráfico con este juicio?

—De manera significativa, porque desde el momento en que Joaquín Guzmán Loera no se declaró culpable, significa que no ha delatado a nadie, le puede generar lealtad sumamente elevada. Y que al momento en que haya miembros de otras organizaciones o de la suya propia, promoverá una escalada de violencia.

Chapo

Un caso similar es el de Osiel Cárdenas Guillén, él era líder de una organización criminal también poderosa en Tamaulipas, al momento de ser enjuiciado admitió su responsabilidad y fue condenado a 25 años de cárcel. A partir de ese momento se desató la guerra entre sus organizaciones, Los Zetas y el Cártel del Golfo, que aún hoy seguimos padeciendo.

El juicio de el Chapo Guzmán, ¿con cuáles otros se puede comparar?

—En cuanto a mafia, con el de John Guti, de los líderes de la mafia italoamericana, y en cuanto a interés mediático al de O.J. Simpson.

¿Cuáles son los puntos más críticos del juicio que usted destacaría?

—El tiempo que ha pasado entre los hechos que le atribuyen y la fecha del juzgamiento. La mayor complejidad para la Fiscalía es encontrar testigos de algo que pasó hace más de 10 o 20 años.

“Fuera de control”

En el Tribunal Federal de Distrito de Brooklyn, los fiscales federales planean ofrecer pruebas que involucran a Guzmán Loera, ex líder del Cártel de Sinaloa en, al menos, 33 asesinatos, de acuerdo con información de The New York Times. Esto escandalizó al juez Brian M. Cogan, quien preside el juicio, quien respondió que es “demasiado” y está “fuera de control”.

El Chapo fue procesado en la Corte Federal el 20 de enero de 2017 en la ciudad de Nueva York. Los funcionarios federales anunciaron la extradición y la acusación del capo de la droga durante una conferencia de prensa en la Oficina del Fiscal de Estados Unidos.

Otros capos de la droga llevados recientemente a la justicia

1) Osiel Cárdenas Guillén

El ex narcotraficante de 51 años y ex líder del Cártel del Golfo y Los Zetas era originalmente mecánico en Matamoros, Tamaulipas. Tomó el control del cártel en 1999, después de asesinar a Salvador Gómez Herrera alias el Chava, co-líder y amigo cercano, ganándose el nombre del Mata Amigos. Después de un tiroteo con el Ejército mexicano en 2003, Guillén fue arrestado y encarcelado. En 2007 fue extraditado a EU y tres años más tarde condenado a 25 años de prisión por lavado de dinero, tráfico de drogas, homicidio y por haber amenazado a dos agentes federales de EU.

2) Miguel Ángel Félix Gallardo

También apodado ‘el Padrino’, formó el cártel de Guadalajara en 1980, y controlaba casi todo el tráfico de drogas en México y los corredores a lo largo de la frontera con Estados Unidos. Autoridades de ambos países acusaron a Gallardo, de 72 años, de secuestrar y asesinar a un agente de la DEA de Estados Unidos, de crimen organizado, contrabando de drogas y múltiples delitos violentos. Después de un largo juicio, Gallardo ahora cumple una sentencia de 37 años en la prisión de máxima seguridad del Altiplano.

3) Daniel Rendón Herrera (Don Mario)

Narcotraficante colombiano que en algún momento dirigió la banda paramilitar de narcotraficantes Los Gaitanistas, y fue miembro fundador del grupo criminal Los Urabeños. Nueve años después de que fuera arrestado por dirigir la organización, en abril, Rendón Herrera fue extraditado a Nueva York, EU, después de que el presidente Juan Manuel Santos confirmó que Herrera continuaba dirigiendo el grupo desde las rejas. Se espera que comparezca nuevamente ante el tribunal el 21 de mayo.

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