Crecimiento de la urbe pone en riesgo suelo de conservación: UNAM

La solución que se ha dado por muchos años a los asentamientos irregulares es su legalización

Por Diego Rodríguez

El crecimiento desordenado de la mancha urbana en la Ciudad de México podría acabar con los bosques, barrancas, cuencas, ríos y cultivos, en donde habitan mil 800 especies de plantas y animales, las cuales captan el carbono, regulan el clima, facilitan la infiltración de agua en época de lluvias y favorecen la recarga de acuíferos, alertó Irma Escamilla, académica del Instituto de Geografía (IGg) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“La principal afectación del suelo de conservación es la mancha urbana, la cual crece rápida y desordenadamente, especialmente por los asentamientos irregulares en zonas de la periferia, en donde se mezclan pobreza y segregación socioespacial. Esto se refleja en las condiciones de las viviendas de autoconstrucción, muchas veces improvisadas con materiales no consolidados, carentes de servicios básicos como agua potable, drenaje y luz”.

Aunque en por decreto el suelo de conservación en la capital existe desde 1987, al ser espacio  abierto, las invasiones no tienen ningún freno y los asentamientos irregulares proliferan.   

La académica explicó que lo más común de los asentamientos irregulares es el “crecimiento hotmiga”, como lo denomina la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (Paot), con familias que delimitan lo que consideran su terreno, luego construyen sus viviendas con cartón, lámina y tabicón; al principio son poco visibles, pero luego empiezan a crecer desmedidamente.

“Por ejemplo, todo el territorio de Milpa Alta es suelo de conservación, pero es donde más avanza la mancha urbana. La tasa de crecimiento poblacional de 2000 a 2010 fue de tres por ciento; su ocupación es ilegal y carente de servicios básicos como drenaje, agua potable y electricidad, así como de vías de acceso y transporte público”, detalló.

La respuesta de las autoridades ante este tipo de invasiones es la regularización, con lo que los asentamientos irregulares de hace 20 o 30 años, ahora son regulares.

Actualmente, Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco son las alcaldías con mayor superficie de suelo de conservación; les siguen las de Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Álvaro Obregón, Tláhuac y parte de Iztapalapa en el Cerro de la Estrella.

Mientras que la más afectadas por el crecimiento de la mancha urbana están en el sur y oriente de la capital, así como una parte de la Gustavo A. Madero, en el cerro del Chiquihuite.

“El suelo de conservación abarca 59 por ciento de la superficie de la Ciudad de México, de no cuidarlo se pone en riesgo la sustentabilidad de nuestra metrópoli. Diversos estudios realizados en el Instituto, con imágenes satelitales, dan cuenta del aumento paulatino de los asentamientos irregulares en suelo de conservación, que van de comunidades de ocho a 10 personas, a colonias completas, con la consecuente pérdida de cobertura vegetal a causa de incendios provocados para la expansión de la frontera agrícola, o para la ocupación ilegal del suelo”, concluyó Escamilla.

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