‘Casa de la Memoria Indómita’, testimonio de lucha contra desaparición forzada

El Comité ¡Eureka! busca a 557 personas que fueron desaparecidas por militares y por la extinta Dirección Federal de Seguridad.

Por Diego Rodríguez

El museo ‘Casa de la Memoria Indómita’ está próximo a cumplir siete años de mostrar los estragos causados por el periodo conocido como ‘Guerra Sucia’ entre las décadas de 1960 y 1970, aunque actualmente también es un espacio para exhibir otras atrocidades como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014. 

Esta casa en pleno corazón de la Ciudad de México también es testimonio de la organización y lucha que emprendieron un grupo de familias a partir de 1975 para exigir la aparición con vida de sus familiares detenidos en operativos implementados por cuerpos militares y por la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Jorge Humberto Gálvez Girón, director del museo, explicó que en 2005 a raíz del fallecimiento de varias mujeres integrantes del Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México ¡Eureka!, fundado por Rosario Ibarra de Piedra, se decidió buscar un espacio en donde pudieran mostrar su lucha y qué los motivó a emprenderla, aunque el proyecto se concretó hasta 2012.

“Aquí se pueden ver las motivaciones de las madres para volver a abrazar a sus hijos, es una cuestión destacable de las doñas porque se anticiparon a muchas cosas que están ocurriendo actualmente, ellas crearon este museo, porque creemos que la memoria es la que le va a devolver la dignidad a la historia”.

Este miércoles se inauguró la exposición temporal ‘Desaparecidos’, del fotoperiodista Marco Antonio Cruz, en la cual se pueden ver imagines capturadas de 1978 a 1982, en esos años la organización buscaba a 481 personas, pero en este momento su exigencia es la presentación con vida de 557.

“Sabemos que son 557 porque tenemos las pruebas, podemos señalar a la DFS y al Ejército por las detenciones de nuestros familiares, también logramos el rescate de varios compañeros que con sus testimonios y denuncias nos ayudaron a saber cuántas personas buscamos, tenemos 43 años de observaciones, investigaciones, conocemos las entrañas de esto, por eso tenemos legitimidad para pedir una comisión de la verdad al gobierno”, agregó.

 

Liberación no fue aceptación

Jorge Humberto Gálvez detalló que debido a la organización del Comité, así como al apoyo de sindicatos, organizaciones campesinas y partidos políticos, en el gobierno de José López Portillo consiguieron la liberación de 148 personas, quienes se encontraban en cárceles clandestinas en el Campo Militar 1, en la Ciudad de México; en la Base Naval Icacos, en Guerrero y en el campo militar La Joya, en Torreón, Coahuila.

Algunos de ellos llevaban varios años desaparecidos, otros sólo pocos meses, pero el gobierno siempre negó que estuvieran en sus manos; aún así a los detenidos se les interrogó para investigar la operación de grupos subversivos en el país, así como sus vínculos y zonas de influencia.

“En 1979 López Portillo empezó a entregar desaparecidos, aunque siempre dijeron que no los tenían, salieron de estos campos militares, pero no los entregaron al Comité, fueron soltados en centrales de camiones, carreteras, en barrios peligrosos durante la noche, otros más fueron llevados a cárceles, incluso entregaron a desaparecidos que no teníamos en la lista porque sus familias no se movilizaron por miedo y por amenazas”.

La historia familiar

Jorge tiene un interés especial con la causa, es esposo de la hija menor de Rosario Ibarra de Piedra, quien desde hace 44 años busca a su hermano Jesús Piedra Ibarra; la detención de Jesús ocurrió el 18 de abril de 1975 en Monterrey, Nuevo León, alrededor de las 20:00 horas cuando esperaba un camión de transporte público en la calle Arteaga, esquina con Félix U. Gómez, sin que se diera cuenta que era vigilado por una docena de militares y policías. 

Tras su captura fue llevado a las instalaciones de la DFS en la ciudad, luego de interrogarlo y golpearlo, lo trasladaron al Campo Militar 1, en donde quedó a manos de Luis de la Barreda Moreno, director de la DFS y de Miguel Nazar Haro, creador de la ‘Brigada blanca’, organización dedicada a la desaparición de integrantes de la oposición política de la época.

De Encinas no esperamos nada

Hace una semana integrantes el Comité ¡Eureka! se manifestaron frente a Palacio Nacional para exigir la aparición de sus familiares, ya que sienten que los casos que elige el gobierno federal para aclarar son selectivos y se les quiere hacer a un lado, principalmente Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación.

“En su cierre de campaña López Obrador dijo que iba a votar por Rosario Ibarra, si dijo eso se refirió a este movimiento que busca a desaparecidos, cuando emitió su voto dijo de nuevo que votó por ella y argumentó por qué; con eso estaba dando una instrucción al funcionario que se iba a encargar de los derechos humanos, pero Alejandro Encinas no nos ha atendido, no sabemos qué podemos esperar de este gobierno si el presidente dice una cosa y su equipo no hacen caso”.

Gálvez Girón retoma la palabras de López Obrador y pide que cumpla sus compromisos y que su equipo de gobierno atienda las instrucciones que les dieron.

“Este gobierno dice que todavía lo malo no se muere y que lo bueno no acaba de nacer, entendemos que hay gente en el gobierno que no quiere que se sepa qué pasó en la ‘guerra sucia’ porque conociendo las motivaciones de las desapariciones forzadas de aquellos años se van a entender las motivaciones de las desapariciones actuales, aunque sea achacadas al crimen organizado”, concluyó.

El museo ‘Casa de la Memoria Indómita’ se localiza en la calle Regina #66 en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

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