La columna de Vicente Amador: El Papa y los políticos

Oportunismo: Actitud de la persona que, generalmente en sociedad, se acomoda a las circunstancias para obtener provecho, subordinando, incluso, sus propios principios

Para algunos políticos, la visita del Papa Francisco a nuestro país es un botín. ¿A quiénes me refiero? A los que durante los últimos días hemos visto, una y otra vez, posicionarse para la foto buscando colorear su deslavada imagen sólo por aparecer al lado del líder católico.

Uno de los famosos memes que caricaturizan la realidad y llenan de vida las redes sociales, se burla del oportunismo político a través del siguiente diálogo: —“Hola Su Santidad, soy Migue…”, —“Lo sé, lo sé, es la décima vez que te saludo en tres días”, responde el Pontífice. En su rapacidad, estos funcionarios no advierten que, frente a las cámaras, lo que realmente se observa es el contraste. «La autoridad moral del Papa ha revelado el vacío de liderazgo ético en México», señaló contundente Enrique Krauze.

Días antes de la visita del Papa Francisco a la Ciudad de México, circulé en varias ocasiones por Insurgentes sur, incluso por las inmediaciones de la Nunciatura Apostólica ubicada en la Delegación Álvaro Obregón. Le cuento algo que usted ya imagina: la seguridad se reforzó en la zona, se limpiaron y pintaron calles, aparecieron botes de basura, hasta señalización de tránsito electrónica. Lo milagros aterrizaron antes que el avión del Pontífice.

Le refiero esto último pues, nuevamente, se advierte el interés personal de algunos servidores públicos, por encima del bienestar social. El objetivo es aparentar, nada de solucionar. Se trata de aparecer, pero no de trabajar en los problemas de fondo.

Es cierto, ¡qué bueno que se limpie la casa para recibir visitas! Eso es parte de la hospitalidad. Pero sin olvidar que el objetivo principal son los habitantes diarios. De igual manera, se pierde de vista que la limpieza es reflejo del orden. Y en este caso, ni lo uno ni lo otro. Bastaría escuchar a muchos colonos de las zonas referidas, quienes en los últimos meses han atestiguado un sensible aumento de la criminalidad.

Hoy me topé con una caricatura en la que las palabras del Papa Francisco le entran por un oído y le salen por el otro a uno de esos politicastros. La imagen me recordó dos frases. La primera, de las Sagradas Escrituras, dice «El que tenga oídos para oír, que oiga». La segunda es del mismo Jorge Mario Bergoglio, el sábado pasado en Palacio Nacional: «Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo».

Pese a la claridad de las palabras del líder católico, no parecería que alguno de los oportunistas colocados en la audiencia se ponga el saco. Para expresarlo en un lenguaje contemporáneo, es como si el Pontífice les dijera: “voy a dejar estas palabritas por aquí”. Y ellos… ellos simplemente se hacen como si la Virgen les hablara.