La columna de Yazmín Alessandrini: y tú … ¿qué le ofreces?

Si su aspiración es una mujer fina, educada, decente, culta y de una belleza física sobresaliente es porque seguramente ustedes son finos, educados, decentes, cultos y exageradamente bien parecidos

A ti, que andas por la vida aspirando por la mujer perfecta, a la reina de reinas, a aquella que es, en conjunto, el arquetipo de la perfección (interna y físicamente) para que sea tu novia, tu pareja, tu esposa, te pregunto: ¿en algún momento te has autoevaluado a conciencia para diagnosticar si efectivamente estás a la altura de lo que estás buscando y exigiendo?

Los seres humanos, hombres y mujeres por igual, absolutamente todos, fuimos educados, según nuestros padres, como si fuéramos la última Coca-Cola en el desierto, merecedores de todo lo bueno que ofrece esta vida. Sin embargo, muy pocos de nosotros somos capaces de analizar a conciencia si efectivamente estamos a la altura de todo aquello que creemos merecer porque, cuando menos en lo que refiere a las relaciones de pareja, siempre debemos considerar que éstas son como una calle de doble sentido, en donde la reciprocidad y la equidad deben ir de la mano si es que se quiere tener una relación satisfactoria en todos los sentidos.

Así las cosas, primero de niños, después de jóvenes y posteriormente como adultos, vivimos y nos desarrollamos abrazando conceptos (la mayoría de las veces erróneos) que nos hacen suponer que somos individuos perfectos y que, dadas nuestras características (físicas, emocionales, sociales, psicológicas y hasta económicas) solamente podemos relacionarnos e involucrarnos con personas de un perfil similar o superior al nuestro, por aquello de que es que hay que mejorar la especie. Pero lo cierto es que cuando se trata de cuestiones del corazón, por decirlo de algún modo, no siempre nos comportamos de manera racional y frecuentemente erramos de acuerdo a nuestras expectativas iniciales.

Porque, a fuerza de ser sinceros, ¿a qué obedece que le exijan a la vida que los premie con una princesa o una reina si ustedes no son ningunos príncipes o reyes (y miren que sé de varios casos de plebeyos que creen que pertenecen a la monarquía sueca)? Y es que si su aspiración es una mujer fina, educada, decente, culta y de una belleza física sobresaliente es porque seguramente ustedes son finos, educados, decentes, cultos y exageradamente bien parecidos. Todo se resume, a final de cuentas, a una simple cuestión de sentido común y de perspectiva.

Ubicarnos en nuestra justa dimensión no tiene nada de malo. Tampoco está mal que postremos nuestros ojos en alguien que muy probablemente esté fuera de nuestro radar, porque ser ambiciosos también nos ayuda a mejorar nuestro estatus, cualquiera que éste sea. Pero también es muy importante que nos ubiquemos en todo sentido al momento de iniciar la búsqueda de una pareja porque eso nos permitirá evitar que la vida nos acomode descontones que además de dolorosos suelen ser insuperables y que imposibilitan emocionalmente de por vida.

Por lo pronto, si estás 100% convencido de que eres merecedor de la mujer más destacada del universo en todos los sentidos, también debes estar 100% convencido de que esa destacadísima mujer también aspira a un hombre totalmente excepcional, íntegro, respetuoso, trabajador, fiel, buen esposo y buen padre, solidario, cariñoso, buen amante, amable, caballeroso, cumplidor en todo sentido…

¿Estás dispuesto a ser ese hombre para ella?

Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).