La columna de David Olivo: el sello de distinción, Acción Nacional

De acuerdo con un sondeo, si hoy fueran las elecciones presidenciales, el blanquiazul ganaría con el 27 por ciento de la votación

La columna de David Olivo: el sello de distinción, Acción Nacional

Los escándalos por corrupción pegan a cualquier gobierno. La actual administración encabezada por el jefe del ejecutivo Enrique Peña Nieto y el PRI-Gobierno entendieron a la mala: su credibilidad tocó fondo, la tenue legitimidad de su administración se esfumó tras comprobarse las trampas que hizo en los comicios de 2012 (incluido el espionaje político) y su legado de corrupción traspasó fronteras. 

Peña Nieto y su gobierno serán recordados en la historia contemporánea de nuestro país por la corrupción cínica de algunos integrantes de su gabinete.

El costo lo siguen pagando y difícilmente se revertirá. Las más recientes encuestas de popularidad sepultan la imagen del jefe del ejecutivo.

Lo anterior, por lógica elemental, permite a la oposición posicionarse como la mejor opción para ganar la Presidencia de la República en 2018. Y a diferencia de lo que muchos piensan, incluido a el tabasqueño, no es Andrés Manuel López Obrador quien encabeza las preferencias electorales a dos años de distancia. La gente, de acuerdo con un sondeo presentado recientemente por el diario Reforma, ve como la mejor opción al Partido Acción Nacional (PAN). Si hoy fueran las elecciones presidenciales, el blanquiazul ganaría con el 27 por ciento de la votación, mientras que el PRI se quedaría con el 22 por ciento y Morena, de AMLO, apenas alcanzaría el 18 por ciento. Al PRD lo colocan en el quinto lugar, con apenas el 6% de los sufragios, por debajo de los independientes, quienes obtendrían un 11 por ciento de los votos.

El hundimiento popular de Peña Nieto y el PRI es aprovechado por toda la oposición o por aquellos partidos o candidatos con más posibilidades de ganar. Andrés Manuel López Obrador le apuesta a su campaña de más de 15 años, mientras que Acción Nacional sigue creciendo y le apuesta a una estrategia con mayor sentido y congruencia con lo que busca la sociedad mexicana: abatir la corrupción, transparencia y evitar a los malos gobiernos.

El mensaje de Ricardo Anaya es claro y contundente: gobiernos responsables y humanistas, y esto lo demostró el pasado  martes, juntó a los gobernadores panistas en funciones y los electos. A la convocatoria acudieron los gobernadores de Baja California, Francisco Vega; Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis; Guanajuato, Miguel Márquez; Puebla, Rafael Moreno Valle, y de Querétaro, Francisco Domínguez. Así como con los gobernadores electos de Aguascalientes, Martín Orozco; Chihuahua, Javier Corral; Durango, José Rosas Aispuro; Puebla, Tony Gali; Quintana Roo, Carlos Joaquín González; Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca; y de Veracruz, Miguel Ángel Yunes.

En las instalaciones del Comité Ejecutivo Nacional del PAN se reconoció el trabajo de los actuales gobernadores, y se refrendó el compromiso para encabezar gobiernos responsables que den a los ciudadanos los resultados y beneficios que esperan.

El proyecto institucional de Anaya, cuya efectividad quedó avalada el pasado 5 de junio, se extiende a través de cuatro ejes, mismos que habrán de regir las acciones de gobierno de las administraciones panistas: transparencia y combate a la corrupción; humanismo, respeto a la dignidad y a los derechos humanos; seguridad y el crecimiento económico sostenido, con generación de empleos y solidaridad con los más pobres.

Esta es la apuesta de Ricardo Anaya para recuperar la Presidencia de la República y borrar el legado de una administración que no solo hundió al PRI y a sus gobernantes, sino que alteró peligrosamente la estabilidad política y social. La apuesta es clara y su puesta en marcha cambiará el rostro de un país lastimado y necesitado. Y ese, ese será el sello de distinción del PAN de Ricardo Anaya.