También el Ejército está con AMLO

Un comentario hecho por Andrés Manuel López Obrador en Nueva York a uno de los padres de los estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa sirvió como pretexto para que los corruptos representantes del sistema político se lanzaran, en andanada, contra el presidente nacional de Morena.

“Pero le tienen que reclamar al Ejército, a Peña, no a mí” respondió López Obrador al ser inquirido sobre los lamentabilísimos sucesos de Iguala.

Eso fue todo. Pero los representantes de la maquinaria del Estado usaron la frase como plataforma para intentar enfrentar al Ejército con quien, de acuerdo con todos los sondeos, encabeza las preferencias para vencer en la próxima contienda por la Presidencia de la República.

Están en verdad angustiados porque incluso, según la decimocuarta encuesta encargada por la propia Presidencia sobre la “fase previa” de la contienda, López Obrador encabeza, y de calle, las preferencias ciudadanas.

Así es. En la referida encuesta se anticipa, por ejemplo, una humillante derrota para el PRI en 2018, que sería desplazado al tercer lugar en las preferencias electorales, con posibilidades de hundirse al cuarto si surge un candidato independiente con fuerza. (La Jornada: 23/III/2107.)

De ahí que con melodramática indignación, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, le haya requerido que “salga de su zona de confort” y presente pruebas de sus afirmaciones ante el Ministerio Público.

Y que Eduardo Sánchez, vocero de Enrique Peña Nieto, haya expresado su cólera por los señalamientos del dirigente de Morena, al tiempo que Enrique Ochoa, presidente del PRI señalara que, por sus expresiones sobre las fuerzas militares, “es indigno” de convertirse en comandante supremo de las fuerza armadas.

En el colmo, haciendo trizas los protocolos del código militar hasta hace muy poco vigentes, los cuales prohibían a los militares participar en los procesos políticos y expresarse sobre éstos, el pasado día 21 la propia Secretaría de la Defensa Nacional, a través del general José Carlos Beltrán Benítez, director general de Derechos Humanos de la dependencia, le respondió a López Obrador, sin nombrarlo de manera expresa, que carecen de fundamento las acusaciones hechas contra militares por la violación de garantías individuales.

Y desafió a los “actores sociales” que tengan pruebas en contra de soldados a que las presenten porque son “injurias y ofensas”.

Todo este escenario prefabricado por la cúpula del poder político federal con la complicidad de los dirigentes de los partidos del Pacto contra México: PRI, PAN, PRD, responde al vano intento de impedir, a como dé lugar, que el presidente nacional de Morena venza en los comicios presidenciales en 2018.

No quieren aceptar que de la mano de AMLO Morena ha logrado despertar la esperanza de la inmensa mayoría de la población porque, como acostumbra decir Andrés Manuel, “hay que redoblar la confianza, ya falta poco, ya sólo faltan meses para lograr la transformación de México”.

Un día después de los señalamientos del director general de Derechos Humanos de la Defensa Nacional, el 22 de marzo, López Obrador advirtió que los representantes “de la mafia del poder están muy nerviosos y siguen provocando”.

Y recordó una información clave que, en buena parte, explica el vendaval de improperios y falsedades encauzados en su contra: “Los soldados”, señaló López Obrador, “son hijos de campesinos, de obreros, que están con nosotros. Así lo expresaron en las elecciones de 2006, de 2012, y así va a ser en 2018”.

En efecto, el aparato de poder se empeña en ocultar que el hoy presidente nacional de Morena, tanto en las elecciones de 2006 como en las de 2012 se impuso en las zonas militares.

Es decir, que la mayoría de soldados han votado por el cambio verdadero. Y que también a ellos se les ha arrebatado, mediante sucesivos fraudes electorales, su decisión, expresada en las urnas, de transformar a nuestra patria.

De tal manera, López Obrador tiene la certeza de que cuenta con el apoyo de las fuerzas militares. Que en el Ejército, sólo una pequeña élite de elementos de alto rango lo ataca. Y por órdenes expresas de la casta gobernante.

Al respecto, el día antes citado subrayó:

“La única diferencia que tenemos es que no vamos a utilizar la fuerza para enfrentar los problemas sociales, no vamos a reprimir al pueblo con el Ejército; no es para eso el Ejército. Vamos a enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia atendiendo las causas. Esa es la forma más humana, más eficaz, no en la forma en que lo han venido haciendo, que además no ha dado resultado.

“En diez años”, agregó el presidente nacional de Morena, “se han registrado 210 mil asesinatos y un millón de víctimas de la violencia. Nosotros no vamos a apagar el fuego con el fuego, (ni vamos) a enfrentar la violencia con la violencia. La paz y la tranquilidad son fruto de la justicia”.

En consecuencia, los emisarios de la mafia del poder deberían hacerle caso a López Obrador cuando los llama a mantener la cordura, a serenarse.
Porque todo indica que, por fin, la ciudadanía está dispuesta a terminar con los 35 años de sobresaltos del neoliberalismo, tres y media décadas durante las cuales nuestro pueblo ha sido empobrecido y nuestros más preciados recursos naturales, entregados en bandeja de plata a trasnacionales y desnacionalizados.

Como dice López Obrador:

“Vamos a lograr el renacimiento de México, vamos a rescatar al campo del abandono en que se encuentra postrado. Se fijarán precios de garantía para los habitantes del campo, y se atenderá a los jóvenes, quienes tendrán garantizado el derecho al estudio y al trabajo, a la educación pública y gratuita en todos los niveles”.
A partir de 2018, con López Obrador como presidente de la República, nuestra patria renacerá.