Cómo administrar el riesgo político

La nueva edición de Harvard Business Review aporta un marco de referencia que permite, en lo posible, blindarse ante estos riesgos.

Por Juan Enrique Huerta Wong

AMLO representa una incertidumbre. Es cierto que Meade y Anaya ofrecen una opción de más de lo mismo. Y si eres un empresario exitoso, probablemente seas adverso al riesgo y prefieras el status quo. Pero a casi un mes de la elección, cada vez parece hecho que López será presidente. ¿Cómo administrar el riesgo político? La nueva edición de Harvard Business Review aporta un marco de referencia que permite, en lo posible, blindarse ante estos riesgos.

Condolezza Rice y Amy Zegart, académicas de la Universidad de Stanford, la primera mejor conocida por su desempeño como Secretaria de Estado de los Estados Unidos, han escrito, en el más reciente número de Harvard Business Review, el artículo “Administrar el Riesgo Político del Siglo 21”.

En el artículo, dan cuenta de 3 mega tendencias riesgosas para las compañías de cualquier tamaño, y ofrecen un marco de referencia de 4 prácticas que pueden ayudar a mitigar la incertidumbre de prácticas políticas locales y globales, que potencialmente afecten la marcha de las empresas.

Respecto a las 3 megatendencias, éstas son a) la política por sí misma, b) las cadenas de suministro, c) la tecnología.

La primera es la que nos queda más clara. Se refiere al uso inapropiado de la política como recurso que ponga en riesgo los negocios, más allá de establecer las prioridades de una nación o el establecimiento de reglas de competencia.

Con relación a las cadenas de suministro, se refiere a que al establecer procesos para tomar ventaja de nóminas más ligeras, costos bajos de logística, y mejor manejo de inventarios, las empresas se han atomizado. Al hacerlo, quedan más vulnerables ante decisiones políticas anti empresa. Por último, la tecnología ha dado una fuerza notable a los consumidores a través de la notable exposición de videos y mensajes. Cabify, por ejemplo, no ha podido recuperarse.

¿Qué se puede hacer frente a estas tendencias? Las autores afirman que las empresas pueden hacer 4 grupos de actividades: Comprender, Analizar, Mitigar, y Responder.

La primera, comprender, se refiere a preguntarse por el rol esperado de la reputación en el contexto de un cambio político. Si se trata de una empresa energética, de seguridad, probablemente una reputación de limpieza no sea la esperada. En cambio, si se trata de una compañía aérea u hotelera, se espera una preocupación total por el cliente.

Por analizar, las autoras invitan a que cada compañía, de mediana a grande, tenga una unidad de Análisis que proporcione información correcta a tiempo real, que permita establecer apropiadamente pros y cons de cada elección. En la actual elección, parecer haber más víscera que información en la confrontación entre empresarios y candidatos.

Acciones para Mitigar provienen de la respuesta a tres preguntas, ¿cómo podemos reducir el riesgo ante riesgos políticos identificados? ¿Tenemos un buen sistema y equipo humano para tomar medidas y observar alertas? ¿Cómo podemos mitigar el daño cuando algo malo suceda?

Por último, las empresas deben estar preparadas para Responder. ¿Estamos capitalizando nuestras fallas, aprendiendo de los errores? ¿Reaccionamos efectivamente a las crisis? ¿Cómo documentamos errores del pasado?

La lección de las analistas de Stanford a los empresarios mexicanos es clara. Ante la incertidumbre política, deben preguntarse si se tiene el equipo correcto para entender la realidad y cómo capitalizar posibles cambios en la arena de competencia y negocios.

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