Instrucciones para insertar un papel en una caja

Para ser leídas con “Utrus Horas”, de Orchestra Baobab

Por Eduardo Navarrete

Paso 1: Haga su versión imaginaria de la historia

Votar, en más de un sentido es imaginar. Se trata de -paradójicamente- tachar al ilustre que nunca ha conocido ni ha estrechado su mano, pero al cual le entregará su representación. Escuche con cuidado cuando por fin su mente se calle. Todos sabemos que nos la pusieron difícil: no porque no haya uno que lo represente, sino porque no existe un mecanismo para votar para que cambien las personas que ahí se ostentan, hasta lograr una planilla congruente con los tiempos y las exigencias. Así, aviente un salvavidas a su autoestima, piense que la realidad la construye a partir de las designaciones conceptuales que constantemente imputa y con eso en mente, salga a votar.

Paso 2. Santifique la fiesta

Nadie entiende por qué aquellos por quienes votamos la jornada pasada, directa o indirectamente nos tratan como niños. Por lo menos, hasta que vemos el comportamiento de los nuestros en Rusia. Pero si una elección está hecha para libremente elegir lo que a uno le venga en gana, ¿no es paradójico, por ejemplo, que haya Ley Seca y que hasta nos pongan el suéter con una veda electoral?

Paso 3. No está votando: se está purificando

La generosa oportunidad de elegir quién dormirá en las curules y seleccionar nombres de las próximas víctimas de videoescándalos y enriquecimientos con cargo a su bolsillo presenta un acto de iluminación involuntaria: nos están ayudando a desprendernos de lo material.

Paso 4. Tome partido

Como en la vida, toda decisión implica una renuncia. Si decide hacer nulo su voto, se estará quedando a la mitad de una transitada y peligrosa avenida. El tema con el voto nulo es que de esa manera, los partidos hegemónicos conservan sus porcentajes. Por eso dicha figura no es castigar a una u otra posición: el voto de castigo tendría que ser aplicado –si hay aroma de sentido común- a todos los partidos políticos: ahí el tema. Lo interesantemente democrático sería poder votar las reglas de las propias elecciones.

Paso 5. Hay consecuencias

El zurcido invisible de la naturaleza exhibe que todo efecto es perseguido por una causa. Mantenga su incertidumbre a salvo y tache con un sentido claro: por algo que resulte relevante y de valor para usted. El asunto es que a pesar de cualquier elección, sea lo que le toque elegir, sobran los argumentos para voltear a ver sus propios argumentos. ¿Será una de esas pistas que nos ponen para entender para qué se está con vida? [aquí iría el emoji que reflexiona profundamente]

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