¿Listos para el nuevo ciclo escolar?

Por Vicente Amador

Hace unos días volvieron a la escuela 26 millones de alumnos en nuestro país. Sólo en la Ciudad de México regresaron a las aulas 1 millón 700 mil estudiantes. El aumento en el tráfico nos lo recordó todos los días.

Además, ahora que la exdirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, fue puesta en libertad, creo que se genera suficiente ambiente escolar para evaluar algunas cifras del ámbito educativo.

El primer tema es sobre los niños que no asisten a la escuela. Triste escenario porque en nuestro país dos de cada cien niños de 6 a 11 años no asiste a la escuela. Es decir, más de 263 mil historias de pequeños que, estando en edad escolar, no acuden a los centros de enseñanza.

En en el grupo de 12 a 17 años, es decir los que están en secundaria y preparatoria, la no asistencia crece hasta 2 millones 200 mil adolescentes fuera de las aulas (Cfr. INEGI, 2017).

Ahora, ¿por qué no asisten? Para decirlo rápido, y con el sustento de las cifras, nuestros niños no asisten a clases no porque estén jugando algo más entretenido: ¡es porque no tienen lo recursos para asistir, o los padres necesitan las manos de esos muchachos para trabajar, o porque las jovencitas ya están atendiendo una nueva familia!

Agregue a este círculo vicioso todas las escuelas que hay con pisos de tierra, sin agua y con edificaciones y moviliario claramente inadecuado. Además de las 365 escuelas que fueron afectadadas por los simos y no se han terminado de reconstruir.

Por supuesto, no sólo se trata de asistir, y de tener las condiciones convenientes. Eso es lo básico. El tema es aprender. Que los niños y jóvenes adquieran los conocimientos y las competencias necesarias para acceder a mejores oportunidades de vida.

El Informe PISA de la OCDE es un buen indicador para evaluar las habilidades y las aptitudes de los estudiantes respecto al análisis y resolución de problemas que se les presentarán en su vida cotidiana: de 72 países participantes, estamos en el lugar 58 de ciencia, en el 56 de matemáticas y en el 55 de habilidad lectora.

¿Y qué quieren decir estos resultados? Que muchos de nuestro niños realizan operaciones matemáticas básicas sin entender cómo aplicarlas en su vida diaria; que saben leer pero poco comprender lo que leen y que no pueden sacar conclusiones basadas en evidencias sobre asuntos relacionados con la ciencia.

Como bien nos lo ha recordado la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la educación permite que las personas puedan “acceder a un trabajo decente, salir de la pobreza y alcanzar un nivel de vida satisfactorio”. Sin embargo, como también se aprecia en estas cifras, las deficiencias son muchas. Así, para empezar el año escolar.

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