Causalidad contra Casualidad

Por Ivan Barona

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A lo largo del tiempo se ha demostrado que el cerebro humano es un motor insaciable que se alimenta de conocimiento con un increíble apetito curioso. Esta sed ha guiado al ser humano a hacer del “pensar” una de sus actividades favoritas.

Es también de esta forma, que el conocimiento ha logrado acumularse—y transmitirse—de generación en generación. De esta manera cada vez partimos de una base más alta, y ha sido una de las razones por las cuales hace tan solo 50 años el hombre logró llegar a la luna, ha sido capaz de erradicar enfermedades, y crear una realidad actual que pareciera ciencia ficción hace tan solo unas décadas atrás, con coches autónomos y teléfonos inteligentes.

Pero el éxito no siempre ha sido tan directo, ante muchas interrogantes del universo, y la imposibilidad de dar una respuesta correcta, el ser humano suele buscar explicaciones, prácticamente en cualquier lado.

El cerebro humano pareciera tener una natural inercia para buscar patrones y explicar la causalidad de muchos eventos. Esto se puede ver como un claro reflejo en prácticas como la mitología o astrología, aun vigentes en muchas latitudes a pesar de la universalidad del método científico.

“No es lo que no sabes lo que te mete en problemas. Es lo que sabes con certeza y no es así lo que te mata” Mark Twain

Pareciera que con los avances en investigación cada vez sería menos común caer en un error de atribución o causalidad, sin embargo, a pesar de haber avanzado pasos agigantados, todavía sucede.

Hay quienes con certeza refutarán (refutaremos) que la posición actual de los astros y el hecho de haber nacido en abril, poca relación—o más bien nula—tendrán con haber extraviado tus llaves, perdido un avión, o tenido algún problema con algún colega.

Pareciera algo sencillo, pero alguien con habilidades básicas de estadística y una capacidad narrativa podrá hacerte caer en supuestos falsos convincentes.

Imaginen el siguiente encabezado: “Operador encuentra relación causal entre búsqueda de la palabra “bitcoin” en Google México y el precio de dicha criptodivisa generando estrategia triunfadora”.

Casualmente, salir de estos errores, se puede lograr con un pensamiento crítico, y un poco más de estadística y probabilidad.

¿Cómo se calcula el indicador de “google trends”? ¿Cómo impactaría la moda en México en un mercado masivo global? ¿En qué consiste la estrategia? ¿Una R2 de 0.1295 es significativa? ¿Cuál es el modelo?

En realidad, la gráfica anterior tiene una métrica parametrizada, mientras que el precio del bitcoin está en dólares, las observaciones son semanales y no incorpora un desfase en el tiempo siquiera.

Vale la pena mantener el escepticismo, juzgar fuentes y desempolvar nuestras herramientas numéricas al momento de tomar decisiones, y más en temas tan relevantes como nuestro patrimonio.

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