¿El automóvil quedará como un gusto personal?

Por Guillermo Lira

Un mundo de cero accidentes de tráfico, ordenado en circulación peatonal y distintos modos de transporte, desde “patín del diablo”, drones para mercancías, taxis autónomos, hasta autos conectados a los postes de luz o semáforos.

Todo eso es lo que –en una visión conjunta hacia el futuro– se está reconociendo por las principales empresas fabricantes de artefactos de movilidad; desde el auto, el robot o el transporte público.

El siglo pasado, la generación de energía eléctrica fue crucial para el avance de la humanidad, tanto que hoy son innumerables los aparatos con energía eléctrica que usamos. Sólo que estaban todos conectados a la corriente… hasta que llegaron las pilas de las computadoras, teléfonos celulares, drones, patines y demás. Hoy se cargan más rápido y es posible tomar energía en la cantidad y momento que el usuario quiera.

Sigue el auto eléctrico, y seguramente se eliminará la necesidad de “ir a cargar” el vehículo; es más, ni en carretera, sino sólo dejarlo cargar en sus tiempos muertos. Ya pasa con todos los dueños que conozco de autos eléctricos en la Ciudad de México, la mayoría han puesto estaciones de carga en su casa, otros más cargan públicamente sin pagar aún la energía, como es mi caso.

El otro factor es ir conectado todo el tiempo, pero gracias al Internet –5G será el estándar–, la velocidad de datos dejará que los vehículos se comuniquen entre sí, con la infraestructura y con la nube, lo que llevará a eliminar accidentes de manera masiva. Así, a los entusiastas de manejo, palancas de velocidades al piso, pedales de clutch, y motores de gasolina, en próximas décadas les quedará el placer de conducir en pistas y carreteras que así lo permitan por su flujo vehicular.

Hoy las ciudades, con voluntad de todas las partes, ya pueden vivir con movilidad eléctrica y conectividad, más adelante autónoma con las regulaciones debidas, ya que la tecnología existe. Poco faltará para que un servicio de taxi llegue por usted sin volantes, sin pedales y, obviamente, sin chofer… Si no lo cree usted, escríbame.

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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