Instrucciones para no quedarse sin señal

Por Eduardo Navarrete

Para ser leídas con: "Baby Bhangs", de Pins

Paso 1. Modere su postura

Basta que le bajen dos rayitas para que todo pierda chiste. Es el caso de la intensidad, como de su teléfono celular, mismos que comparten  características como el funcionar a modo y ser el primer y último objeto en ser atendido en el día. Cuando estas rayitas se extinguen y el terror de no saber qué hacer sin señal se asome, ponga en práctica la mística disciplina de estarse quieto y esperar a que las rayitas no claudiquen. Si lo hacen, muévase como se lo indique la intuición del celular, estire el brazo, de paso detecte radiación en la zona y note cómo esto no sirve más que para parecer un gambusino en la ciudad.

Paso 2. Imagine su señal (de auxilio)

Tener señal en su teléfono ya no es lujo, sino una obligación humana que hasta por semántica no puede ser insignificante. Por ello, es su responsabilidad abrigar un efectivo Plan B para una ocasión como el encontrarse en una larga fila en donde sea (ya no podemos sólo ser) o encontrar que no hay algo mejor que hacer, salvo correr al celular y esperar a ser salvado de su propia aburrición con un mensaje (de lo que sea, de quien sea). Ya que se enteró que no sabe estar con usted mismo y vio que no era un mensaje, sino la alerta de no tener señal, preocúpese, fibrile. Va a tener que vivir como vivían los homínidos hace 15 años, sin whats ni face ni twitter. No hay estoico que lo aguante, pero usted puede ser el primero y así sobrellevar el momento con inteligentes tácticas como hacer memes mentales de la desgracia en curso, hacer borradores de ingeniosos tweets extra irónicos, tomarse selfies desde diversos ángulos que reten la paciencia de su entorno, imaginar qué pensaría Juanpa Zurita de la situación, todo esto moviendo su patita al ritmo de los niveles de su desesperación.

Paso 3. Sepa que es efímera

Como cualquier señal, recuerde que la de su teléfono es sólo una representación de su estado mental. Por eso no hay cabida para el asombro cuando caigan el pokar de G y la quintilla de rayitas para que su teléfono no envíe ni un emoji de caquita. 

Paso 4. Arme su caja de trucos

Si pegándole a la tele y acariciando el volante del auto se prueba la recuperación de la funcionalidad, no tiene por qué evitar portar su celular como la Estatua de la Libertad tomó su antorcha y buscar media rayita a 20 cm de altura extra, lo que sea con tal de que se vaya ese tweet que redefinirá su timeline. Como lo más probable es que esto no funcione, pruebe prender y apagar su celular, quitarle la pila, ponerlo en modo avión, meterlo al refri 20 minutos, ponerle el suéter si va a salir y todas las mañas que haya escuchado en Eje Central para intentar hacer que lo que se firmó en un caro contrato, medianamente se cumpla. Aunque esto haya sido en Meave.

Paso 5. No se queje

Como segura y cotidianamente le pasa, se quedará sin servicio aunque el hipócrita “3G” luzca en su pantalla. Si cambia a “E”, deberá saber que lo que pide es un Exorcismo. De aquí a que el 5G nos alcance, y que China o Estados Unidos colonicen los datos, espere las cirugías a distancia, los autos y vuelos sin un pilotaje humano, así como una latencia tan baja que ni se acuerde que trae un celular ¡en el ojo! ¿Realmente quería comunicarse? Aquí están las consecuencias, tocando a su puerta.

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