"Cinturón de paz", un éxito

Por César Cravioto

Fuimos 12 mil funcionarios públicos, de distintas dependencias de la Ciudad de México, quienes resguardamos la movilización de manera voluntaria y conformamos un cinturón de paz ante el 51 Aniversario de la represión del movimiento estudiantil de 1968 en el que marcharon aproximadamente 10 mil personas.

La estrategia de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, el pasado 2 de octubre fue la correcta, porque demostramos ser un gobierno democrático, solidario, que no reprime, sino que acompaña este tipo de actos, bajo un esquema de protección a la ciudadanía, se protegieron además negocios, templos, y áreas del patrimonio histórico de la ciudad capital.

Parte de nuestro trabajo y responsabilidad como funcionarios públicos es sumarnos a la lucha por la paz y ser parte del esquema de protección de la ciudad de México, en defensa al derecho constitucional a la libre manifestación.

Fue un llamado, un ejercicio cívico para que nunca más exista un gobierno autoritario en nuestro país, en aras del respeto a las manifestaciones pacíficas. Esta administración demostró a través del “Cinturón de paz”, que no es permisivo, ni represivo.

Nosotros venimos de la lucha, en contra de un régimen autoritario y represivo. También hemos marchado; ahora , algunos estamos en gobierno, pero no hemos abandonado la lucha por trasformar este país.

El gobierno de la ciudad hizo un llamado a una manifestación pacífica, instó a que no hubiera personas que se cubran la cara.

El objetivo es que no haya represión, pero al mismo tiempo que se cumpla con la Ley. Ya hay abiertas carpetas de investigación para todas aquellas personas que han causado destrozos durante las manifestaciones bajo la actual administración capitalina. La Procuraduría está haciendo su trabajo

“Somos un gobierno democrático, que fue votado por una elección democrática; normalmente cuando hay represión es porque hay una instrucción de que haya represión, eso fue lo que ocurrió tanto en el 68 como en algunos momentos de la pasada administración. Nosotros no daremos instrucciones de represión, pero tampoco podemos ser permisivos”, comentó la jefa de Gobierno antes de la marcha.

El “Cinturón de paz” funcionó, bajo la lógica de no generar acciones que puedan desembocar en más violencia, sino disuadir, y se logró que la conmemoración fuera pacífica. La Comisión de Derechos Humanos de la capital, tuvo una participación activa con especialistas en detección de riesgo y mediación de conflictos.

Fue una marcha fundamentalmente de contención y acompañamiento. El gobierno y la sociedad civil quieren que las manifestaciones sean pacíficas: ese fue el mensaje.

Este gobierno no está de acuerdo con la represión, pero tampoco permitió acciones de agresión.

Desde los primeros días de gobierno, una de las demandas del movimiento estudiantil hacia la Doctora Sheinbaum, fue que desapareciera el cuerpo de granaderos, y así se hizo, en reconocimiento de la demanda del cuerpo estudiantil.

El mensaje ha sido que la policía de la ciudad de México, y la Secretaria de Seguridad Ciudadana están para proteger a la ciudadanía y no para reprimir ningún movimiento social.

Los de la derecha quieren que se aplique la represión, porque ellos no saben actuar de otra manera más que reprimiendo, pero no lograrán ver a un gobierno de la ciudad reprimiendo a agresores.

Nosotros sabemos actuar y gobernar de otra manera, y la marcha del 2 de octubre en compañía de los “Cinturones de paz”, fue una exitosa demostración de ello.

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