La violencia escalando y detrás de cada número, una persona

Por Vanessa Rubio Márquez

De acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las víctimas de delitos contra la vida y la integridad ascienden en el tercer trimestre de 2019 a 248,466, esto significa 19,424 más que en el mismo periodo del año anterior.

La organización ciudadana Semáforo Delictivo afirma que tenemos una tasa anual 5 veces superior a la tasa mundial promedio, con un repunte en el caso sólo de los feminicidios, que totaliza 748 muertes de mujeres y niñas tan solo de enero a septiembre, esto es, 14% más que en el 2018. A los malos resultados en materia de seguridad, se suma que el estado mexicano quedó vencido ante la delincuencia organizada en Sinaloa el pasado 17 de octubre, y tan así fue, que se tuvo que dejar a un delincuente ya atrapado, libre.

Pocos días después, se suma la tragedia de la familia Lebarón el 6 de noviembre pasado, distinguida por una crueldad pocas veces vista que tuvo como objetivo a mujeres, niños y bebés; y resultando en un saldo de 3 mujeres y 6 niños muertos. Apenas nos reponíamos de esa tragedia cuando el pasado 14 de noviembre conocimos de un nuevo ataque armado en Michoacán en el que una mujer y su hijo perdieron la vida, y 4 menores más fueron baleados y se encuentran en situación delicada en los centros de salud.

¿Que país es éste? Resulta inaceptable que hayamos llegado a esta escalada de violencia. La situación tenía que mejorar, no empeorar. Y para ello en el Senado le hemos dado al gobierno las herramientas que ha pedido para su cambio de estrategia, incluida desde luego la Guardia Nacional. Pero todo parece indicar que no existe una estrategia global, integral, sofisticada y eficiente para disminuir la violencia y pacificar al país.

Queda claro que “abrazos no balazos” dista mucho de poder ser una estrategia eficaz para traer la paz que todos los mexicanos anhelamos para nosotros y nuestras familias. La seguridad es un tema que se debe de tomar en serio, no se puede atacar al crimen organizado con ocurrencias o improvisaciones. Se requiere de buenos análisis, mejor inteligencia, y una política efectiva que comience a dar resultados ya. Los números de muertos y de mexicanas y mexicanos violentados, incluidos los menores de edad, no están sujetos a interpretación, y no conocen de conservadores o liberales; menos de indígenas o mestizos. Necesitamos dejar de dividir al país y trabajar de manera seria y comprometida. Necesitamos de un gobierno fuerte y efectivo que nos de los resultados que prometieron, no se diga en lo más elemental, que es nuestra integridad y la tranquilidad de nuestra familia.

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