Sintonizarse con Gaia

Por Toño Esquinca

Habitamos en un planeta profundamente vivo, pero a veces nuestro lugar en su espacio parece tan pequeño que olvidamos sobre qué o quién estamos parados. Desde el punto de vista de la física cuántica, los campos de energía que nos mantienen son idénticos en su constitución y diferentes en la proporción, ¡por eso la Tierra es tan similar a un óvulo de cualquiera de sus seres vivos!

Y esto refuerza el principio kibaliónico de que como es arriba es abajo. Si ha usted escuchado algo sobre lo importante que es anclarse a la Tierra, aquí van algunos consejos sobre cómo y para qué hacer esta poderosa conexión.

Vinimos de las estrellas y somos espíritus viviendo una experiencia humana y no al revés, como lo afirmó Pierre Teilhard de Chardin, es decir que esencialmente somos espíritu materializado y es justo por esta razón que debemos generar el equilibrio entre ambos cosmos, porque si no aprendemos a anclarnos en el Planeta, no tenemos una raíz, un lugar que, literalmente, aterrice nuestra misión suprema.

Somos los polos de conexión entre lo que Dios o la inteligencia divina quiere para nosotros y el campo de manifestación que Dios/Diosa nos prestó. Como los cables de polo negativo y positivo, nuestra vida en la Tierra conecta lo más sublime con lo más denso, lo celestial con lo terreno, y en este oscilar estamos creando continuamente, incluso hasta lo más involutivo es parte de nuestra propia creación.

Para enraizarse:

1. Pídale a la Tierra que le ubique en el lugar perfecto para su evolución: en donde realmente realice la voluntad de lo Divino, que siempre será el bien.

2. De vez en cuando camine descalzo en suelo natural: en el jardín, en un bosque, o en la playa; esto le anclará inmediatamente.

3. Si vive un momento de shock, respire hondo, el oxígeno siempre calmará el sistema nervioso y traerá claridad al cerebro, pero enseguida lance esa energía negativa al centro de la Tierra, como si bajara por un conducto desde su columna vertebral.

4. Utilice cuarzos o piedras preciosas que, al nacer de las entrañas de la Tierra, siempre nos sintonizan con ella y descargan la negatividad; ubique su piedra por resonancia, es decir, la que sienta que le ayuda más.

5. Haga cosas que le den tierra: tome acción, ponga fecha y hora a sus planes y metas, NO POSTERGUE.

6. Desplácese físicamente en el espacio, muévase, y si puede, viaje, conozca otros lugares, países, tipos de personas, creencias, costumbres, etc.: abrir esos horizontes y conocer la enorme diversidad que la Tierra es capaz de albergar, es una manera muy efectiva de anclarse.

7. Véase arraigado, juegue con la visualización e intencione que unas enormes raíces salen por sus pies y tocan el corazón de Gaia, establezca esta conexión y dese cuenta de ella. 

8. Y como el punto más importante: ame a la Tierra, despierte su amor más puro e incondicional, agradézcale la composición de la materia, su belleza, su capacidad de sostener la vida, agradezca su propia vida, y la oportunidad de experimentar en esta majestuosa escuela.

Recuerde que es un planeta vivo y como cualquier ser, recibe de cada uno de nosotros las señales de conciencia que emitimos.

En muchos pueblos y tradiciones ancestrales, la conexión entre el Cielo y la Tierra que podemos hacer los seres humanos, crea una fase de unidad que puede ser capaz de transformar el mundo con amor, paz y luz. 

** Las declaraciones y opiniones expresadas en los contenidos de la sección Opinión y de todas las columnas y artículos, son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y de quien las firma, y no representan el punto de vista de Publimetro

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