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Asesinato de sacerdotes jesuitas demuestra el creciente deterioro de seguridad en México

Especialistas coinciden que más que un punto de quiebre, el asesinato que indigna a México y al mundo se sumará a la creciente e imparable lista de atrocidades

El asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua, ocurrió en una zona que desde hace años ha sido “penetrada y dominada” por la delincuencia, explicó este miércoles el presidente Andrés Manuel López Obrador. Más allá de la contradicción del discurso presidencial -porque AMLO había negado que el narcotráfico controle zonas- especialistas afirman que este hecho revela el deterioro social y de seguridad que se vive en el interior del país.

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“Esta zona ha estado muy penetrada, dominada por la delincuencia. Para tener antecedentes, en esa zona se han cometido crímenes como lo sucedido en la estación Creel en 2008, donde un comando irrumpió en una reunión y asesinaron a 13 personas. Lo mismo en toda la región”, dijo el mandatario.

AMLO también dijo que el presunto responsable, ya identificado, cuenta con una orden de aprehensión desde 2018 por el asesinato de un turista estadounidense. “Si, es una zona dominada por esta banda, por este grupo, y se está haciendo el trabajo que nos corresponde”, añadió.

Existen personas secuestradas tras este ataque, aunque el presidente no confirmó el numero exacto. “Son dos personas secuestradas. Son más, se habla de cuatro o seis, incluido los tres que se consideran que fueron asesinados. No hay niños. Había una niña y la liberaron”, añadió, al mismo tiempo que descartó que existan más sacerdotes en peligro.

Finalmente, el presidente esperará la investigación, la cual depende de la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua. Sin embargo, mantuvo su versión de lo ocurrido: “Iban a ejecutar a una persona, y ya herido de gravedad, salieron los sacerdotes (se supone que para que no remataran, que lo mataran), y los asesinaron a los dos, de acuerdo al testimonio de otro sacerdote”.

Lo más importante es recuperar los cuerpos: AMLO

Al iniciar su conferencia de prensa, el mandatario ofreció sus condolencias a la Compañía de Jesús, la comunidad jesuitas en México, por los asesinatos ocurridos en la Sierra Tarahumara.

“Expresar mis condolencias a la compañía de Jesús, a los jesuitas, por estos hechos en la Sierra Tarahumara, donde dos sacerdotes que llevaban mucho tiempo trabajando en esa zona marginada, pobre, –y que tenían como 80 años– fueron asesinados”, comentó López Obrador.

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“Se está haciendo una investigación. Hay elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional trabajando y se actuó de inmediato”, dijo el mandatario, destacando como avances que “ya hay una búsqueda, ya se tiene identificado al responsable –al homicida– y vamos a seguir con las investigaciones. También está haciendo lo que le corresponde el Gobierno de Chihuahua, pero dimos la instrucción, aunque se trata de un asunto del fuero común, de enviar a elementos de la Secretaría de la Defensa”.

López Obrador dijo que lo más importante es recuperar los cuerpos de los sacerdotes, así como detener a los responsables.

3 PREGUNTAS CON

Ángel Armando Rodríguez Luna, director de proyectos de la división de seguridad e inteligencia de Strategic Affairs

¿Este caso será un punto de quiebre en la crisis de seguridad que estamos viviendo?

Lamentablemente, creo que es uno más de los eventos que nos marcan el deterioro cada vez mayor en las condiciones de seguridad del país. ¿En qué sentido? Prácticamente todas las semanas tenemos eventos realmente lamentables que nos dan cuenta de las condiciones y la crisis del país. Pensemos tan solo lo que acaba de pasar hoy en Chiapas con los bloqueos y los incendios de automóviles por parte de grupos criminales. Lo que pasó recientemente también en Chiapas, en el mercado de San Cristóbal de las Casas, lo que pasó en Chilpancingo cuando impiden la venta de productos avícolas en un mercado, el robo de contenedores en el Puerto de Manzanillo en Colima.

En fin, que cada semana tenemos una cantidad de eventos de diferente tipo que nos dan cuenta de ese deterioro. Y por deterioro me refiero a que no solamente hay una cantidad importante de eventos de violencia que se traducen en homicidios contra muchas personas.

También impiden las actividades de las empresas y las actividades económicas de las personas. Se impide el libre tránsito, y ahora además, lo que vimos con lo que sucedió el lunes, es que atacan a personas que llevan a cabo una labor social que evidentemente no tienen absolutamente ninguna relación con alguna actividad política, criminal o empresarial, sino que cometen actos de esta de este tipo de barbarie contra personas que llevan a cabo una labor social. Por ejemplo, en una iglesia, en una comunidad y que lo han hecho por décadas. Estos padres jesuitas y la comunidad jesuita tienen más de un siglo de presencia en la Sierra Tarahumara y en esta comunidad en particular.

Estamos sufriendo que el deterioro va en diferentes grados. Estamos viendo que impacta de manera diferente y el deterioro es mayor porque no hay una una respuesta institucional de de los gobiernos, a nivel federal o a nivel estatal, frente a las dinámicas y diversas crisis de violencia que que vemos en el país.

No creo que sea un punto de quiebre, creo que es uno más de todos los que estamos observando. Y lamentablemente pienso que esta es una tendencia hacia observar durante el año este mayores puntos de crisis, como este que estamos comentando hoy.

Aunque hace tiempo negó que el narco domine territorio, AMLO afirmó que la zona ya estaba dominada por la delincuencia, ¿Qué lectura puede decirnos de esta declaración?

Refleja justamente la incomprensión que siempre ha tenido del tema, las contradicciones en su discurso. No solamente durante su sexenio como presidente, sino también durante todos los años que como candidato fue crítico de las acciones de seguridad emprendidas, particularmente desde el sexenio de Calderón.

Parece que uno escucha otra vez aquellas frases de “el problema es que se matan entre ellos”, “el problema es que hay control de los grupos criminales sobre los territorios” y como si esos problemas no fueran una responsabilidad específica para atender de parte del Gobierno federal a través de políticas y estrategias y programas y acciones concretas, entonces refleja, repito, por una parte, una contradicción muy importante en lo que ha sido su posicionamiento sobre el tema de seguridad.

Además, refleja también una realidad que lamentablemente vivimos en el país en términos de cómo es que diversos grupos criminales -algunos con capacidades transnacionales, otros con capacidades mucho más limitadas a nivel local-, de diversas formas ejercen un control sobre los territorios, sobre las comunidades, sobre las actividades sociales, políticas y económicas de estas comunidades y que simplemente el gobierno federal se niega a aceptar.

Hay muchos diagnósticos al respecto y la realidad es que dan cuenta de cómo sucede. Además, es importante establecer cuál es la franja territorial, cuáles son las regiones en las que esto es real, más allá de las declaraciones que puedan venir al respecto(de Estados Unidos, particularmente) sobre si hay un porcentaje o no del territorio, este que está bajo control de los grupos criminales.

P: Uno de los aspectos que más impactó de este asesinato es que los cuerpos de las víctimas desaparecieron, ¿cuál es la lógica para esta práctica?

Hay que recordar también que esto se da en un contexto en donde el país ha sido ampliamente señalado, por particularmente Naciones Unidas, por ser uno de los lugares en donde más personas desaparecen.

La desaparición de personas refleja una crisis no solamente de violencia, sino también de violaciones graves a derechos humanos. Y quiero reiterar esta clasificación, violaciones graves a los derechos humanos, porque hay una serie de condiciones criminales y políticas que permiten que suceda en este tipo de acciones.

¿Y por qué se llevan a cabo estas acciones? Esencialmente para evitar una serie de consecuencias derivadas del hecho de atacar a las personas. En la mayoría de los casos, la privación ilegal de la libertad como parte de componentes de la desaparición de personas que refleja justamente la idea de no solamente fortalecer la impunidad, sino además dar un mensaje de control sobre la vida de las personas de control sobre las actividades sociales en esas comunidades y, en este sentido, lo que construye es consolidar una imagen de autoridad y de control sobre lo que sucede en estos lugares.

La idea de llevarse el cuerpo también implica desaparecer a las personas y evitar cualquier tipo de futuras investigaciones, no solamente de las autoridades judiciales, sino también de las propias comunidades.

Implica también muchos impactos sobre las comunidades. Al no recuperar a las personas, sabemos que el impacto sobre las familias es aún mayor. La incertidumbre de no saber si están vivas genera un tipo de control.

Quizá es menos estudiado, pero recientemente ha generado mayores investigaciones, pero el miedo y la incertidumbre son otras formas de control, también con mucha fuerza y mucha potencia, particularmente en el nivel local, porque es donde hay mayor desamparo por parte de las autoridades, como en la Sierra Tarahumara.

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