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ONG alerta que padres comenzaron a vender fotos íntimas de sus propios niños durante el confinamiento

Especialistas revelaron cifras de la violencia sexual en México, como que el país es el segundo productor de explotación sexual en el mundo, o que en la pandemia los propios padres comercializaron materiales

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La venta de contenido donde se violenta la intimidad de niñas, niños y adolescentes de manera erótica comenzó a generarse en casa a partir del confinamiento por Covid-19, afirmó Rosario Alfaro, directora ejecutiva de Guardianes, con lo que alertó que material probatorio de violencia sexual en niños, mal llamado pornografía infantil, ya no es nada más un tema del crimen organizado.

“Después de la pandemia, muchas familias que se quedaron sin sustento, a través de aplicaciones y redes sociales, familiares tomaban fotos de niñas y niños en posiciones eróticas y cobraban por ellas”

—  Rosario Alfaro

En México, las denuncias contra el material de violencia sexual infantil por internet se incrementaron un 117% en 2021 en relación con 2020, apuntó Alianza Global WeProtect en un estudio. Ante la pérdida de ingresos en el hogar por la pandemia, se manifestó un incremento en el comercio de este tipo de contenido para suplir los recursos que dejaron de llegar por la parálisis económica.

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Al respecto, especialistas en materia de protección infantil recalcaron que la vulneración de la intimidad y erotización de los cuerpos infantiles constituyen un abuso sexual que va a dejar secuelas muy difíciles de tratar en las y los niños que fueron víctima.

De acuerdo con diversos estudios a los que aludieron, este tipo de abuso, en relación a las secuelas, es equiparable a otro tipo de abusos sexuales, los cuales pueden ser detectados en afectaciones a la conducta como hiperactividad, bajo rendimiento académico, problemas con el sueño, pérdida de control de esfínteres, cambios en la alimentación, baja autoestima, rechazo de su propio cuerpo, conocimiento sexual precoz, conductas antisociales o retraimiento social.

Con base en este contexto, diversas organizaciones dedicadas al cuidado infantil convocaron al Primer Congreso Internacional “Soluciones Contra la Violencia Sexual” que se celebrará el 15, 16 y 17 de noviembre en la Ciudad de México, donde dialogarán sobre el tema para promover las mejores prácticas para prevenir el abuso sexual infantil.

Explicaron que el abuso sexual infantil es un fenómeno de múltiples aristas que requiere una visión ampliada, pues los diferentes tipos de abusos pueden ser exponer a los menores a prácticas exhibicionistas, invadir su intimidad de manera erótica, coerción para obtener material íntimo vía digital, tocarlos o hacer que toquen a alguien, exponerlos a contenido sexual, violarlos o la explotación sexual con fines económicos.

Abuso sexual infantil en México (Cortesía)

Para profundizar en el tema, Publimetro entrevistó a Yil Felipe Wood, especialista en protección a la niñez e Incidencia de ChildFund México, y Rosario Alfaro, directora ejecutiva de Guardianes, quienes explicaron cómo es posible detectar a un menor que sufre de abuso, y hablaron de cómo las autoridades deben acompañar a víctimas y cómo pueden sanar después de un abuso.

Junto con estas recomendaciones, expusieron diversos contextos de precariedad que de alguna manera delatan la situación de las víctimas en relación a su abusador, su familia y escuela.

Violencia sexual contra niñas y niños en México

De entre los principales hallazgos de la violencia sexual en México destacaron que el 73% del abuso lo hacen los familiares y el 75% de los abusos ocurren en casa. Además, el 92% de la violencia sexual que se ejerce contra menores de manera digital afecta a niñas y el grupo de edad más vulnerable es de los cuatro a 13 años.

Además, advirtieron que “muy rara la vez” un menor es abusado en una ocasión, es decir, la víctima de violencia sexual es una víctima recurrente, donde usualmente no cuenta con un adulto que lo defienda de su abusador, por lo que la detección y denuncia de estos casos cuentan con un subregistro de los casos reales.

De entre los primeros datos que puntualizaron fue que, para promover un lenguaje adecuado en este tipo de crímenes, se debe decir Creación Material de Abuso Sexual Infantil (MASI) o material probatorio de violencia sexual en niños, niñas y adolescentes y no “pornografía infantil”.

Después alertaron que la detección de menores abusados es un gran problema. En este sentido, refirieron que el 22% de los casos que detectan de abuso a niñas y adolescentes del sexo femenino es porque están embarazadas.

Los datos oficiales advierten que del grupo de seis a 11 años se registraron 11 niñas embarazadas, y de la edad de 12 a 17 años fueron mil 235; además, 23 niñas de entre seis y 11 años y 390 de 12 a 17 se encontraban en etapa de puerperio.

Silencio que envuelve el abuso infantil

Todas estas organizaciones coinciden en que hay un subregistro, porque hasta el 95% de los casos de abuso sexual a menores no se denuncia o no se investiga. Detallaron que, en parte, muchas veces por un tema cultural (misoginia, miedo o vergüenza), las familias optan por no decir nada. Asimismo, el victimario encuentra la forma de callar al menor.

El agresor sexual va a hacer sentir culpable a la víctima, aunado a ello, le amenaza con herir o matar a sus seres cercanos y el niño le cree. Esto ocurre porque en la infancia se transita del pensamiento mágico al racional, por lo que, en un afán de proteger a su familia, el niño no dirá que es objeto de abuso sexual.

Abuso sexual infantil en México (Cortesía)

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“Un depredador sexual, si no es detenido a tiempo, a lo largo de su vida puede tener entre 50 y 60 víctimas”

—  México Alumbra MX

Cómo sanar a las víctimas

Los especialistas coincidieron en la urgente necesidad de reforzar la cultura de la prevención. Al respecto, la niña o niño debe recibir educación sexual conforme a su edad; saber las partes de su cuerpo y poderlas nombrar; también que entienda su derecho a la intimidad y que nadie lo puede transgredir.

Una vez consumado el abuso, se debe entender que las secuelas de violencia sexual por contacto físico, virtual o por explotación deja secuelas en las infancias y, para sanarlas se requiere de mucha ayuda. No basta con meter al culpable a prisión, debe haber un acompañamiento que influya positivamente en el menor.

Por ello recomendaron que la víctima tome diferentes tipos de terapia, que se reconcilie con su cuerpo, que recobre la seguridad en su criterio y sus derechos deben ser restaurados; todo ello con una pronta impartición de justicia y proposición de un ambiente apto para el libre desarrollo.

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