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Usos y costumbres violan los derechos políticos de las mujeres en Guerrero

El caso de las mujeres del municipio de Copanatoyac volvió a poner sobre la mesa el tema de los usos y costumbres.

La integrante de la Red de Mujeres Indígenas y Afromexicanas (Remjina), Nadia Maciel Paulino, conversó con Publimetro sobre la negativa al voto del que fueron víctimas un grupo de mujeres Guerrero, por lo que explicó que los usos y costumbres no significan violentar a las mujeres.

“No podemos estar en pleno siglo XXI, en el 2022 escuchando esas noticias, que vendieron una niña, que violentaron los derechos políticos de las mujeres, que las mujeres no tienen acceso a los cargos públicos, en fin, tantas cosas que ya no deberían estar sucediendo”.

—  Nadia Maciel Paulino.

El 2 de enero se dio a conocer el caso de las mujeres de la comunidad nahua de Ocotequila, en el municipio de Copanatoyac, cuando la periodista Antonia Ramírez Marcelino denunció a través de sus redes sociales que se les negó el acceso al voto argumentando usos y costumbres, además de un supuesto acuerdo entre el PRI y Morena para que las mujeres no votaran.

Al respecto, Maciel refirió que en el apartado A, numeral tres, del Artículo 2º de la Constitución Mexicana, se garantizan los derechos políticos de las comunidades indígenas, tanto de hombres como de mujeres. No obstante, la activista explicó que aunque existen leyes también hay un profundo desconocimiento de ellas.

“Elegir de acuerdo con sus normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a las autoridades o representantes para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno, garantizando que las mujeres y los hombres indígenas disfrutarán y ejercerán su derecho de votar y ser votados en condiciones de igualdad”

—  Fragmento del apartado A, numeral tres, del Artículo 2º de la Constitución Mexicana

La noticia de las mujeres de Copanatoyac circuló por diversos medios de comunicación y causó indignación, pues el derecho de las mujeres a votar y ser votadas se decretó en el Diario Oficial de la Federación en 1953.

Los hechos llegaron hasta la gobernadora de la entidad, Evelyn Salgado Pineda, quien se pronunció en contra del suceso y aseguró que su gobierno está comprometido con los derechos de las mujeres.

“Yo siempre voy a condenar cualquier acto que sea privativo de las mujeres, cualquier acto de violencia hacia las mujeres no será permitido, no será tolerado en este gobierno”, aseveró en el marco de un evento protocolario en Chilpancingo.

Sin embargo, esta situación volvió a poner en el centro de la discusión el tema de los usos y costumbres, que en Guerrero ya resulta controvertido por la venta de niñas y los matrimonios forzados en las regiones de Costa Chica y La Montaña; además, el discurso gubernamentales aún distan mucho de la realidad de las mujeres del estado.

Una violencia invisible

De acuerdo con el informe La violencia política-electoral en México, 2020-2021, en nuestro país la mayor parte de las víctimas de violencia política-electoral son hombres (76%), mientras que 20.9% son mujeres.

Por otra parte, detalla que la violencia política contra las mujeres tiene rasgos particulares que van más allá de atentados o violencia física; y se manifiesta, con mayor frecuencia, mediante el cierre de los espacios políticos en los que las mujeres pueden participar, por lo que dichas situaciones no siempre llegan a los medios de comunicación.

Violentar a las mujeres no es una costumbre

La integrante de Remjina detalló que las mujeres pueden acercarse a las instancias de derechos humanos, el Tribunal Electoral, o a la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FEDE) para que intercedan por sus garantías constitucionales; pero también recalcó que el problema es mucho más profundo y que hace falta reflexionar como sociedad.

“Tenemos que hacer una reflexión en la ciudadanía en general, en qué podemos hacer para que las niñas y las mujeres ya no sigamos siendo violentadas, que no nos sigan matando, que las mujeres y las niñas podamos caminar por las calles tranquilas y felices, y que podamos estar en esos espacios de toma de decisiones”, explicó.

Asimismo, hizo un llamado a no etiquetar a las comunidades indígenas como machistas por el tema de los usos y costumbres, así como a comprender que se trata de un problema social.

“Esa frase que, aparentemente es ‘usos y costumbres’, se debe dejar de utilizar, porque realmente no creo que sea una costumbre violentar a las mujeres, no creo que sea un uso propio de los pueblos indígenas, sino más bien reflexionar de dónde viene esa violencia y tratar de erradicarla”.

—  Nadia Maciel Paulino.

Finalmente, la activista enfatizó en que se debe trabajar para sensibilizar a las comunidades para que no vean como un riesgo a las mujeres, se ayude a los hombres a entender que no se trata de arrebatarles el poder, sino de buscar estrategias para fomentar la convivencia armónica.

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