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La Glorieta de la Palma y otras que se transformaron en CDMX

Ante el retiro del ejemplar -el próximo domingo- en la Glorieta de la Palma, se desconoce si esta cambiará de nombre.

Las glorietas del Paseo de la Reforma son icónicas en la Ciudad de México y a lo largo del tiempo han tenido cambios que van también transformando el paisaje urbano de esta entidad.

Este jueves se anunció que la Glorieta de la Palma cambiará por completo puesto que la palmera que ha dado identidad a esta edificación murió a causa de una plaga -aun desconocida-.

Será el próximo domingo cuando el ejemplar se retirará y a partir del lunes iniciará una consulta ciudadana para definir la especie que suplirá a la palmera y el nombre que finalmente quedará para los próximos años.

Glorietas transformadas

La Glorieta de la Palma no es la única que pasará a ser diferente, hay otras que ya han sufrido una transformación, tal como la Glorieta de Colón.

Después de que se decidió retirar la estatua de Cristobal Colón para su restauración, autoridades locales decidieron que la pieza ya no regresaría a su lugar de origen debido a los daños que año con año sufría en el Día de la Raza, 12 de octubre.

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo que entre las razones por las que la figura de Cristobal Colón será sustituida es porque responde a ‘la invasión y la colonización de América a través de los ojos europeos’.

En su lugar, será colocada una representante de las mujeres indígenas llamada ‘La Joven de Amajac’, aunque aún no se tiene fecha definida para su colocación y se desconoce si la glorieta será renombrada.

Otra de las glorietas que también se transformó fue en donde se ubica el Ángel de la Independencia, aunque aquí el cambio no fue radical sino que se debió a un proceso de restauración.

Luego de 26 meses de trabajo, en octubre pasado El Ángel volvió a brillar. Según fuentes oficiales de la capital, la restauración significó derogar un monto de 14 millones de pesos. A la columna se le reemplazó el 20% de las placas de acero que tenían fisuras o estaban deformadas.

En tanto, no podemos olvidar la Fuente de la Diana Cazadora, construida en 1942, y que en su momento, por ordenes de Ávila Camacho se cubrió su desnudez con un delgado faldón del mismo bronce, pero después retornó a su diseño original.

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