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Tras protestas, China empieza a relajar la política anti covid más estricta del mundo

Miles de personas se manifestaron en los últimos días contra la política Covid Cero en China, la más estricta del planeta

El aumento de casos de Covid-19 en China de finales de 2022 trajo consigo una serie de protestas en diversas ciudades del país, lo que puso en aprietos la actividad económica de la región.

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Ante ese escenario, y después que el presidente del país, Xi Jinping, reconociera que la frustración por el Covid-19 desató las protestas en China, algunas de las principales ciudades -como Shenzhen y Beijing- anunciaron que relajarán algunas medidas de la política Covid Cero (Covid Zero), como ya no exigir un resultado negativo en la prueba del Covid-19 para que los residentes puedan viajar en el transporte público.

La política de Covid Cero es una de las más restrictivas del mundo y tuvo su origen en los estrictos confinamientos en Wuhan en diciembre de 2019, año en que surgieron los primeros casos del nuevo coronavirus Sars-Cov-2, que llevó al mundo a una pandemia.

Entre las medidas de Covid Cero se incluye que las autoridades locales “deben imponer estrictos cierres”, incluso si sólo se detectan unos pocos casos de Covid. Además, se realizan pruebas masivas en los lugares en los que se han notificado casos y las personas con Covid-19 se aíslan en casa o se ponen en cuarentena en instalaciones gubernamentales.

Los cierres de negocios y escuelas son constantes. Además, en las zonas de aislamiento solamente pueden operar las tiendas que venden alimentos y éstos duran hasta que no se registran nuevas infecciones, hecho por el que decenas de millones de personas han vivido bajo algún tipo de confinamiento en estos tres años.

De acuerdo con la BBC, algunas autoridades locales han tomado medidas extremas como obligar a los trabajadores a dormir dentro de las fábricas para que puedan trabajar mientras están en cuarentena.

Para algunos especialistas, más que una decisión sanitaria para combatir a la enfermedad, la política Covid Cero es más una forma de demostrar el poder de Xi Jinping. “El aparato propagandístico del país quiere mostrar a Occidente que su sistema autoritario es más capaz de hacer frente a los grandes retos de la pandemia y está encubriendo todo lo que va mal, a costa de los derechos civiles”, escribe Junhua Zhang, politólogo alemán de origen chino y columnista de la televisora alemana DW.

¿Por qué China mantiene la política Covid Cero a pesar de ya existir vacunas?

Datos de la Comisión Nacional de Salud de China indican que sólo la mitad de las personas de 80 años o más en China han recibido sus primeras vacunas y que menos del 60%, de los que tienen entre 60 y 69 años, están completamente vacunados.

Además, existen dudas sobre si las principales vacunas utilizadas en China (Sinovac y Sinopharm) son eficaces contra Omicron, la cepa más extendida. Aunque los países occidentales han ofrecido a China vacunas más eficaces, el país se ha negado a utilizarlas ampliamente.

Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud ha instado a China a cambiar su manera de atender la pandemia de Covid, sin embargo, el presidente Xi Jinping ha dicho que la política de cero Covid es “científica y eficaz”.

“En realidad, las protestas en China se han vuelto bastante comunes en las últimas dos décadas, aunque casi siempre se centran en un tema específico y están muy localizadas”.

—  David S G Goodman, Universidad de Sydney, Australia

2 PREGUNTAS CON

David S G Goodman, director del Centro de Estudios sobre China y profesor de Política China de la Universidad de Sydney, Australia.

David S G Goodman, director del Centro de Estudios sobre China y profesor de Política China de la Universidad de Sydney, Australia.

Casi tres años después de los primeros casos registrados de Covid-19 en China, ¿qué lectura hace de la política de Covid Cero en China?

Las medidas contra Covid de China se encuentran entre las más estrictas del mundo, ya que sigue aplicando bloqueos para suprimir el virus, lo que denomina una política de “COVID dinámico cero”.

La cuestión clave es cómo pasar de la actual política de “COVID dinámico cero” a otra cosa, y de hecho cuál debería ser, dada la inadecuada cobertura sanitaria en gran parte del país.

Recientemente se han producido varias protestas y manifestaciones, ¿qué cree que podemos ver en las próximas semanas?

De momento no hay pruebas de que se trate de un movimiento nacional organizado. Pero parece que los manifestantes de cada ciudad se han visto envalentonados por las acciones de los manifestantes de otras ciudades

Algunos manifestantes han pedido al presidente Xi Jinping, recién reelegido secretario general del Partido Comunista de China, que dimita. Otros han criticado el gobierno del propio partido.

Aunque estas protestas son ciertamente serios desafíos a la autoridad, deben mantenerse en perspectiva. En particular, no hay un paralelismo real con las de la plaza de Tiananmen en 1989. Se trata de protestas callejeras en las que los manifestantes se dispersan después de marchar y protestar, y el objetivo principal de las protestas son las restricciones de la COVID y no principios políticos más amplios.

La cuestión principal aquí es la frustración no sólo por las restricciones del COVID, sino por las formas incoherentes en que se están aplicando estas medidas.

Al menos a corto plazo, es probable que las reacciones del Estado sean silenciosas. No cabe duda de que hay presiones para que se produzcan cambios, aunque es difícil predecir cómo se lograrán.


En la opinión de

Stephen L. Morgan, profesor emérito de Historia Económica China, en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nottingham, Reino Unido.

Stephen L. Morgan, profesor emérito de Historia Económica China, en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nottingham, Reino Unido.

Su libro más reciente es The Chinese Economy (Agenda, 2021)

La respuesta inicial de China a la pandemia procedente de Wuhan fue el clásico manual de pandemia: aislar y contener los casos. Todo el país fue puesto en cuarentena (yo residía entonces en China, en Ningbo, no muy lejos de Shanghai). Y funcionó muy bien.

La mayor parte del número de casos se contuvo en Wuhan y las muertes fueron relativamente pocas para un país de mil 400 millones de personas, y especialmente en comparación con el resto del mundo a partir de marzo de 2020, cuando las muertes se descontrolaron en Europa y luego en Estados Unidos.

Las medidas en China fueron drásticas y draconianas en su aplicación, y eso es algo que difícilmente podría extenderse a otros países porque a) los ciudadanos no lo soportarían políticamente y b) los recintos residenciales urbanos en China son espacios fácilmente controlables.

La política de Covid Cero tuvo éxito al principio de la pandemia y la economía china pudo recuperarse sorprendentemente bien a finales de 2020 y principios de 2021 en comparación con el resto del mundo. Pero los continuos bloqueos han pasado factura al país, especialmente este año.

Los cierres arbitrarios y las continuas pruebas están perturbando gravemente la economía y agotando a la población. Y lo que es peor, han tenido tanto éxito en la contención de la pandemia que no se ha creado una inmunidad natural por la exposición, a diferencia de lo que ocurre en gran parte del resto del mundo.

En combinación con la menor eficacia de las vacunas fabricadas en China, los bloqueos han preparado a China para un gran aumento de las muertes debido a una inevitable oleada de infecciones cuando se levanten los controles de covirus durante los próximos meses.

La policía y las fuerzas de seguridad chinas han inundado probables focos de tensión y los estudiantes universitarios han visto acortado su semestre, enviados a casa antes del Año Nuevo chino, para el que aún faltan unos dos meses.

Pekín espera que estas medidas le permitan garantizar la estabilidad social, que es un santo grial para el partido de Estado. Pero parece que la creciente arbitrariedad de los controles localizados ha motivado no sólo a los estudiantes, sino también a los trabajadores inmigrantes y a los ciudadanos, a expresar sus críticas no sólo a la política de Covid cero, sino también al gobierno cada vez más autoritario de Xi Jinping, secretario general del partido y presidente.

Esta es una consecuencia no deseada de los controles covid que el partido preferiría que no se intensificaran.

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