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La omnipresente imagen de Saddam ha desaparecido de Bagdad

BAGDAD (AP) — De sus innumerables historias de vida como peluquero en Irak, la que Qaiss al Sharaa más disfruta es la del 9 de abril de 2003, cuando vio a iraquíes e infantes de Marina estadounidenses derribar la estatua de Saddam Hussein frente a su local en la Plaza Firdos de Bagdad.

La estatua de 12 metros (39 pies) del dictador iraquí en la que extendía su brazo derecho había sido erigida apenas un año antes para celebrar su cumpleaños 65.

“Había muchos jóvenes iraquíes de todo el país con los soldados estadounidenses derribando la estatua, que naturalmente querían su libertad”, dijo Al Sharaa a The Associated Press. “La estatua mostraba el rostro de un hombre al que todos temían”.

Para el mundo, se convirtió en un momento icónico de la invasión encabezada por Estados Unidos; la cobertura televisiva en vivo mientras los infantes de Marina ataban la estatua a un vehículo para derribarla ayudó a volverlo un símbolo del fin del gobierno de un cuarto de siglo de Hussein. En realidad, la estatua de la Plaza Firdos era apenas una parte de la enorme cantidad de monumentos y palacios que Hussein erigió para exhibir su poder.

Todas sus estatuas e imágenes ya no están ahora, 20 años después de aquel día. Muchos de sus palacios y edificios han sido readaptados para un nuevo Irak. Pero gran parte de la esperanza que surgió al borrar la opresiva presencia visual de Hussein también se ha evaporado, consumida primero por años de violencia brutal y ahora por una economía destrozada y corrupción desenfrenada por parte de la nueva élite política de facciones sectarias.

La Plaza Firdos ha sido reconvertida en un pequeño parque, financiado por bancos privados.

“Este nuevo jardín que reemplazó al de Saddam representa la corrupción generalizada en Irak hoy, debajo de la hermosa vegetación y las fuentes”, manifestó Al Sharaa. Dijo que, si bien no extraña el gobierno de Hussein, sí extraña “el estado de derecho”.

“Las familias tienen demasiado miedo de llevar a sus hijos allí, porque en la noche hay vendedores de drogas”, dijo sobre la plaza.

No se sabe qué pasó con la mayor parte de los restos de la estatua de Hussein, pero los cazadores de recuerdos se llevaron algunos pedazos.

La política de Hussein de llenar Bagdad y otras ciudades con palacios, estatuas y retratos de sí mismo “creó esta imagen de este líder divino”, dijo a la AP Renad Mansour, investigador de Chatham House, un centro de investigación sin fines de lucro. Hussein “necesitaba proyectar poder de diferentes maneras para recordarle a la gente quién estaba a cargo”.

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