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Devastación de árboles incrementa la sensación de calor en Acapulco

Se calcula, de acuerdo con expertos, ecologistas y autoridades que alrededor de dos millones de árboles

Temperaturas inusualmente altas en noviembre a causa de la devastación de miles de árboles y palmeras que provocó el huracán Otis son la otra parte de la secuelas que viven los acapulqueños que a casi tres semanas de su paso por la costa guerrerenses.

El Parque Papagayo, que era uno de los pulmones verdes del puerto, con sus más de 22 hectáreas quedó devastado con miles de árboles caídos con las repercusiones para varias especies endémicas y aves migratorias.

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En un recorrido de El Universal por varias avenidas y colonias de el puerto la constante es la misma: árboles de especies como tamarindo, parota, almendros, palo morado, ceiba, palmeras, mangos, sacados de raíz por la fuerza del huracán categoría 5.

Se calcula, de acuerdo con expertos, ecologistas y autoridades que alrededor de dos millones de árboles y palmeras fueron destruidas o dañadas por Otis, aunque no se ha realizado un censo o estudio al respecto.

El secretario de Medio Ambiente en Guerrero, Ángel Almazán Juárez, quien son dos millones los árboles devastados, cambió drásticamente el paisaje verde por colores grises y naranjas. ”Es el peor calor en los últimos años en Acapulco y empezó después del huracán Otis que tiro árboles, vegetación y palmeras.

Ya no hay sombras en el puerto y calor se intensificó a pesar de que estamos en otoño, prácticamente en el invierno”, dijo a El Universal Don Napoleón Galicia, quien forma parte de una cooperativa restaurante en la Costera Miguel Alemán.

Entre la playa y el Parque Papagayo, destruido totalmente, con una pala limpia los estragos que Otis provocó en su pequeño restaurante y señala que los daños al medio ambiente son inmediatos y visibles, porque además de una mayor sensación térmica porque no hay árboles y sombras en el puerto, muchas especies de aves y reptiles desaparecieron.

”Se nos acabó con el Papagayo el pulmón verde. Se secaron los dos lagos, ahí había iguanas, tortugas, lagartos y todo desapareció, sumado a este cambio drástico del clima. Es el peor calor, peor que en abril y mayo”.

La señora Yesenia Corona, quien se dedicaba a limpiar casas y ahora recoge escombros en hoteles, comentó que después de Otis el clima es insoportable porque ya no hay árboles y eso se siente, “yo por eso traigo cubrebocas y lentes, por el calor, la basura que sigue en las calles y el olor fétido. Ya pasaron tres semanas y esto sigue igual”.

Sergio Iván, vendedor ambulante de café, dijo que la caída de miles de árboles caídos, sin ramas, está aumentando mucho la temperatura en el puerto sumado a la basura que se sigue acumulando ante la pasividad del gobierno.

Zenaida Márquez, quien vende chilate, una bebida fría a base de cacao indicó que “Otis nos dejó sin casa, pero también sin árboles, por lo que calorón está insoportable. Ya hay mucha enfermedad de la garganta, infecciones”.

Toda la Costera Miguel Alemán es una zona de guerra donde las principales víctimas son monumentales ceibas y parotas que lucen tristemente sus raíces en un paisaje que cambio de las grandes sombras verdes a polvientas calles tapizadas con restos de árboles y basura.

Los reportes de clima de las últimas dos semanas han reportado entre 28 y 30 grados, pero la sensación térmica ha llegado hasta los 35 grados, todo ello en un Acapulco sin los árboles y palmeras que se llevaron los casi 300 kilómetros de “Otis”.

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