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“Si hubo una víctima, esa fui yo”: Edgar Oceransky habla por primera vez tras ser acusado de abuso sexual

La mujer que acusó al cantautor mexicano debe disculparse públicamente en breve o apelar al fallo judicial antes de ser acreedora a una multa

Tras dos años de litigio contra Anhele Sánchez, quien lo acusó en medios de comunicación y redes sociales de ser un abusador de menores y de presuntamente haberla violado en el contexto de una relación consensuada, el cantautor Edgar Oceransky obtuvo una sentencia favorable de un juez el pasado 13 de marzo. Según esta sentencia definitiva, Anhele está obligada a ofrecer disculpas públicas por sus declaraciones y, entre otros puntos, pagar por la atención psicológica de Oceransky.

El caso contra Edgar cobró mayor relevancia y seriedad en marzo de 2022, cuando, después de las acusaciones de Anhele, se difundió un audio de un supuesto “sketch” protagonizado por el músico hace 13 años, en el que expresaba una presunta “preferencia” por mujeres menores de edad. Sin embargo, Oceransky argumentó que se trataba de una “broma de ficción” sacada de contexto de uno de sus espectáculos. Inmediatamente después entabló una demanda por difamación.

Ante esta situación y tras mantenerse en silencio durante todo el proceso legal, Oceransky se pronunció públicamente por primera vez, reiterando que no buscará litigar en los medios de comunicación ni en las redes sociales, sino que seguirá los procedimientos legales para que sea el sistema judicial el que determine las acciones a seguir. La sentencia del juez en el caso 566/2022, que aún puede ser apelada por la demandada, reconoce el daño moral y psicológico causado al cantante.

Esto es lo que dijo el músico en entrevista exclusiva con Publimetro México:

Anhele señala que esta sentencia no es el final del proceso, entonces ¿todavía podría apelar a la decisión que tomó el juez?

— Al final, un juez es quien decide. Aquí ya hay, como tú bien lo dices, una sentencia y esa sentencia se tiene que acatar, a menos de que haya una apelación, y si hay una apelación y esta apelación es ganada, nosotros podremos apelar y si hay otra apelación y esta apelación es ganada, bueno, pues nosotros podremos apelar y así, pero todo por la vía legal. Eso para mí es lo más importante. Yo nunca quise... más bien, yo me defendí de que se vulneraran mis derechos difamándome en redes sociales, pero lo hice a través de un juzgado, y siempre voy a actuar desde ahí, de ningún otro lugar.

¿Esta apelación tendría que ocurrir antes del tiempo que le dan a Anhele para cumplir con lo que dicta el juez? Creo que son 10 días hábiles a partir de que se emitió la sentencia, porque, si no, tendría que acatar una multa, ¿no?

— Según lo que dice la sentencia, entiendo que es así. O sea, hay un tiempo específico para o apelar o cumplir con lo que te está dictando el juez, y si no, como bien dices, según el documento, hay una multa (de $30,000 MXN) y después, si reincides, hay una multa del doble ($60,000 MXN), etcétera, pero eso es algo que yo no defino, es algo que define un juez.

¿Crees que efectivamente haya una apelación? Lo menciono porque, según tengo entendido, hasta el momento ella no ha iniciado ningún proceso legal en tu contra.

— Efectivamente, nunca hubo —ni de parte de ella, ni de parte de nadie— una denuncia en mi contra, ni por estas acusaciones, ni por otras. Entonces, todo esto es lo que nosotros demandamos, un acto cuyo interés fue violentar mi persona, dañarme moralmente y dañarme económicamente. Porque mira, yo entiendo que alguien que busca justicia, como yo, pues va ante un juez y la pide. No va y le dice al Auditorio Nacional: “No dejes que se presente esta persona ahí”, lo que quieres hacer es dañar y eso es de lo que nosotros nos defendemos y por eso nos acatamos al proceso legal, dure lo que dure y las instancias que sean, pues para eso hicimos leyes, llevamos mucho tiempo construyendo leyes e instituciones como para no hacerles caso y convertirnos en unos cavernícolas otra vez me parece que no es correcto, por lo menos no es mi postura.

Tras el comunicado que envió tu equipo, Anhele señaló que no se le ordenó pagar una indemnización. Tengo entendido que la demanda fue por 4 millones de pesos; sin embargo, en la sentencia es cierto que no se menciona un monto específico de indemnización. ¿Es correcto?

— Es correcto; sin embargo, ahí también dice que el juez va a estimar cuál sería ese resarcimiento económico. O sea, todavía no se dice que no hay resarcimiento económico, se dice que se va a buscar cuál es el resarcimiento económico lógico y ejemplar que nosotros estamos buscando, ¿no? Porque esto no se trata de un número que sale del aire, está todo probado, con facturas de los teatros que rentamos, de los vuelos de avión que pagamos, de la publicidad que pagamos, de los músicos; o sea, todo eso está documentado, no es una ocurrencia que de pronto salió de la nada. Sin embargo, el juez tiene el derecho de decir si hay una pena económica o solamente hay una pena de la retractación. Cualquier cosa, yo voy a llegar hasta la última instancia para defender mi derecho legalmente, siempre hasta la última instancia, para defender mi derecho legalmente. Siempre hasta la última instancia.

Entonces continúa el proceso legal para que el juez dictamine si existe o no indemnización. Es decir, todavía hay más partes de este mismo proceso.

— O sea, de este, sí, para dictar cuál sería la penalidad económica, pero después, digamos que ya es otra instancia la de la apelación, porque el juez ya dictó una sentencia. Una apelación es decir “no estoy de acuerdo con esa sentencia”. Ok. Y efectivamente se sostiene que son estos cuatro millones de pesos.

Anhele dice que no han presentado pruebas que sustenten el monto por la afectación económica, tú me estás diciendo que sí, que están las facturas y que tienen la documentación al respecto. Me queda claro que toda esa información no va a estar en la sentencia, pero ¿ella tiene conocimiento de todos estos gastos?

— Pues eso se lo habrán dicho sus abogados, yo me imagino y yo espero, porque toda esa documentación nosotros se la hicimos llegar al juez. Entonces, por eso nosotros nunca hemos querido ni nos pareció correcto, litigar este asunto en los medios. O sea, yo no busco atención. Yo, en este caso, al haber una sentencia, es que salí, no solo a defenderme sino a informar que todo lo que se había dicho de mí según un juez es una falsedad y que hubo un daño en mi perjuicio, punto, no tengo por qué entrar en una controversia ni pública, ni privada, ni en redes sociales, ni en medios de comunicación, con nadie porque hablar es muy fácil, pero probar, eso es lo que sirve ante una instancia legal, y yo prefiero hacer eso.

En la sentencia se menciona que como prueba se presentó un dictamen que muestra que sufriste episodios de depresión a raíz de lo sucedido. También señala que Anhele tendría que pagar tus terapias psicológicas.

— Exactamente, hubo no uno, sino dos dictámenes, uno de ellos solicitado por la parte demandada también. Y sí hubo afectaciones psicológicas y anímicas muy fuertes, porque a ver, a veces cuando la gente quiere volver mediáticas estas cosas y tratan de hacer daño... ella provocó que no solamente ella, sino cualquier cantidad de personas me ofendieran, dijeran cosas horribles de mí, me amenazaran, amenazaran con ir a a los conciertos donde yo iba a estar, amenazaran a mi familia, pues imagínate, o sea, de repente salen a veces hasta con la cosa esa de “ay, ahora resulta que pobrecito”. Le hacen daño a cualquier hombre al que le dicen violador si no lo es, le están partiendo el alma. Es lo peor de lo que le puedes acusar a una persona. Entonces, claro que hubo una afectación emocional, psicológica, que yo sufrí y por la cual he tenido que tomar terapia y por la cual he tenido que hacer cualquier cantidad de cosas para poder estar mejor, porque también a veces vives hasta un poco con miedo de que esa gente que en redes sociales te está diciendo y amenazando, en una de esas lo cumpla, ¿sabes? Entonces es muy complicado haber pasado esto y todavía hoy seguir pasando por esas cosas, porque todavía hay momentos y hay lugares en donde se anuncia un concierto mío y de pronto un grupo de personas, aludiendo que son activistas o yo qué sé, concediendo que es cierto lo que se dijo, por lo tanto, mintiendo alegan que cómo es posible que, por ejemplo, un gobierno me contrate; entonces, todas esas afectaciones continúan dos años después, esto es muy difícil, una cosa es que yo haya seguido tratando de impulsar mi carrera y yo sea una persona que le gusta trabajar y que no se da por vencido, y otra cosa es que eso no me haya afectado y que nos siga afectando a mí, a mi familia, a mi grupo de trabajo.

En cuestión creativa, ¿te ha afectado este proceso?

— Pues mira, la música ha sido siempre mi refugio. Entonces, afortunadamente ahí he encontrado un remanso siempre. Ya sea cantando, ya sea tocando, ya sea escribiendo, contemplando, meditando, viendo una película, yendo a una exposición de pintura. En general, el arte tiene una función sanadora muy profunda, que todos deberíamos acudir a ella.

Una duda un poco más concreta. La sentencia se emitió el 20 de marzo, ¿cierto? Entonces, a partir de ahí, tendría 10 días hábiles para hacer su disculpa pública en X.

— Déjame ver, yo tengo por aquí los papeles y no quisiera caer en un error, pero no me acuerdo si es el 20 o es el 13...

Si fue a partir del 13 entonces ya se cumplieron los 10 días hábiles...

— No sé si los hábiles, pero por lo menos, sí, ya se hubieran cumplido los días. Perdón, pero tengo en desorden, como todo lo tengo en el teléfono. Pero bueno, en dado caso, aunque hubiera sido el 20 o el 13 que se dictó la sentencia, pues las decisiones ya son de ella y de sus abogados, ¿no? De acatar o no acatar la ley, de presentar o no un recurso y el juez decir si lo acata o no. A veces, cuando a la gente no le gusta perder, dicen... bueno, ya dijeron, que hubo corrupción con el juez, ya dijeron que hay pacto patriarcal —que no sé a qué se refiera a eso—, ya dijeron que no hubo perspectiva de género —que no sé a qué se refiere eso tampoco— o sea, pueden esgrimir cualquier cantidad de argucias en los medios de comunicación, pero porque en lo legal no llevaron las pruebas, es eso, entonces pues claro, no me gusta y entonces voy contra el sistema, ¿no? El otro día platicaba con alguien y, para decirlo de una manera más lúdica, yo le decía: “Mira, esto es como el tipo que lo agarra la policía tomándose una caguama en la calle, lo llevan a la cárcel y dice que es preso político”, ¿ves? O sea, es querer desviar la atención del asunto. “¿Tú tienes pruebas? Ah, bueno, ve y preséntalas, ahí está un juzgado”.

Según lo que pude ver en la sentencia, el único testigo que presentó Anhele fue su mamá. ¿Fue la única persona que habló en su defensa?

— Sí... Es delicado hablar de eso, pero te lo voy a contar a ti. Efectivamente, el único testigo que llevó fue su mamá, a quien yo conocí muy bien y me sorprendió muchísimo las cosas que dijo porque yo podría, no sé... hay cualquier cantidad de conversaciones entre su mamá y yo que son siempre cariñosas y, en honor a ello, yo no quiero decir nada malo de ella, pero ella fue su testigo y había otra supuesta testigo anónima, que no quiso revelar su identidad, que también había sido supuestamente violentada y que el mero día mandó un papel diciendo que le había dado un ataque de pánico y que mejor no iba a ir. Entonces, ahí la secretaria de acuerdos —eso sí te lo puedo platicar porque ya es un caso que tiene una dictaminación, no estoy interfiriendo en el debido proceso ni mucho menos— le dijo a la abogada: “OK, yo puedo entender, aquí me trae usted un justificante que dice que la persona tiene un ataque de ansiedad porque supuestamente se va a enfrentar a su agresor. Entonces le doy otro día y que venga ella sola. No tiene por qué estar aquí (el presunto agresor)”. Y la abogada dijo: “No, ya está bien, así déjelo”. Si realmente tienes un testigo que va a probar algo, lo defiendes hasta el final. Es más querer jugar psicológicamente con este discurso de victimización, el cual pues, si aquí hubo una víctima, esa víctima fui yo.

¿Por qué pudo haber surgido todo esto? Es que llama la atención que, al parecer ya habían perdido contacto y de repente despegó todo este fenómeno del #MeToo, que tiene sus pros y sus contras, e hizo la acusación en tu contra. Tú la conociste durante varios años, ¿qué pudo haber desatado que reaccionara de esta manera tanto tiempo después?

— No, no, no, yo no tengo ni idea. Yo la última conversación que tengo —y esto te lo puedo decir porque esto es público— fue en el 2020, en plena pandemia, solicitándome muy cariñosamente que, como ella era funcionaria pública en el gobierno federal, estaba organizando un festival virtual de música y poesía y me pidió que le grabara unos videos y unas canciones, o sea, unos videos con canciones y con poemas para presentarlo en este festival virtual. Esa es la última comunicación que yo tengo con ella. Entonces, ¿qué hay en el resto de la cabeza de la gente? No tengo ni idea de qué pueda haber sucedido. Lo único que puedo saber es que, con base en sus actos, hay una intención firme en dañarme; por eso me defendí.

El proceso va a seguir quién sabe cuánto tiempo. Tú confías en las instancias legales, pero el sistema judicial tarda bastante en México. ¿Qué sigue para Edgar Oceransky?

— Mira, hay algo que para mí es superimportante y es que mi público no se fue, pero ni uno, o sea, no hubo gente que se creyera tal argucia, nadie. Cualquier persona que se haya tomado cinco minutos en ir hacia abajo en el Twitter de esta persona se habría dado cuenta de que denunció en redes sociales a otras varias personas por lo mismo exactamente, se habría dado cuenta que más bien... pues habría que tomarse las cosas con más cautela, para no ser grosero...

¿Son las ocho personas que mencionan en el comunicado de prensa?

— Exactamente, exactamente. Porque hay tanto tuits —no voy a decir el nombre de las personas por respeto a ellas, porque no tengo por qué involucrarlas aquí, pero todo eso está notarizado— y hay una publicación que ella hace también —por eso lo puedo decir, porque es una publicación que ella hace—, que salió en una revista donde también habla de otros no sé cuántos casos de acoso y violación, no sé cuántos. Entonces, o sea, no los tengo ahorita en mente, pero es como una reacción patológica, de que resulta que ha pasado tantas veces por lo mismo, pero ni una vez ha denunciado. Entonces, pues eso sí está... por lo menos de intentar buscar una explicación de su parte, ¿no? Ya no de la mía. Entonces, perdóname si me perdí en la pregunta, pero...

Era, sobre todo, qué seguía en tu aspecto artístico, pero dime...

— Ah, sí, sí, sí. Bueno, entonces, a lo que voy es que mi público no se creyó esto. Una cosa es que en vez de ir al Auditorio Nacional con 10,000 personas haya tenido que regresar a lugares de 90 personas. Eso es muy diferente. Ahí es parte de la afectación, donde una institución que depende del gobierno de la Ciudad de México, que debe de conducirse con legalidad, arbitrariamente te cancela; por eso nosotros también tenemos una demanda abierta en contra del Auditorio Nacional, porque uno tiene que defenderse, siempre por la vía legal, pero uno tiene que defenderse. Entonces, mi público no se creyó nada de eso y eso a mí me ayudó y me hizo fuerte, me ayuda a seguir esforzándome, luchando para que, de nuevo, ciertos lugares vayan permitiéndose, sin sentirse amenazados por estas hordas de gente que de repente me ven anunciado un tal lugar y dicen “vamos a ir a reventar el concierto” de una manera superviolenta. Entonces, mi público no se vio afectado por eso. Acabo de terminar un disco en vivo gratuito que hice en la delegación Iztacalco, empiezo una gira con Pancho Céspedes; entonces, el pasado es pasado y yo vivo en el presente y tengo muchos planes que sé que van a cumplirse.

¿Entonces muchos recintos, quitando al Auditorio Nacional, han expresado este apoyo?

— Algunos sí, pero hay otros que no, hay otros que han cerrado las puertas; no puedo decir de ellos porque no los tengo demandados y entonces no tengo el derecho a hablar de algo que no te puedo sustentar con un papel, pero ha habido recintos a donde hemos llegado y decimos —bueno, no yo, mi equipo—: “Oye, queremos una fecha para tal día”, “ah, sí, claro, la tenemos disponible”, “OK, ¿cuánto cuesta la renta del auditorio?”, “ah, tanto”, “¿cuáles son las disposiciones?”, “ah, pues ‘ta ta ta ta ta’”; y a la hora de firmar el contrato y ven quién es el artista: “No, él no se puede presentar”, así de arbitrariamente, entonces así ha pasado muchas veces.

No quisiera afectar el debido proceso y tú me puedes decir lo que consideres, pero ¿qué tan avanzada va esta demanda con el Auditorio Nacional?

— Va apenas en la primera instancia, o sea, apenas se les notificó.

¿Hay algo que quieras agregar?

— Agradecerte tu tiempo, tus oídos y la oportunidad que me das de poder yo, ahora sí, presentar mis argumentos, los argumentos de un juez, las pruebas que nosotros pusimos, porque yo cuanto antes quiero cerrar este tema mediáticamente; puede continuar legalmente, pero mi vida y mi carrera no se resumen a esto. Sigo adelante con muchos proyectos y por eso es que era necesario para nosotros salir, comunicar y entonces vámonos a lo que sigue.

Estamos aquí para dar voz.

— Sí, una de las cosas que a mí me interesa, o sea, más que ponerme ahora yo de activista, ni de paladín de la justicia, ni mucho menos, algo que sí me interesa, y por eso lo hice, entre muchas otras cosas, es que quienes sean violentados, intimidados, agredidos —que son muchas personas: hombres y mujeres—, esto no es una cosa de ‘hombres, defiéndanse,’ de ninguna manera. Niños, adultos, señores, viejitos, hombres, mujeres, quien sea, que sepan que hay una vía para defenderse de esto, porque hay quienes no la conocen, hay quienes creen que se tienen que aguantar todo lo que les dicen en la calle o en una red social, y no, no es así, porque el honor es algo que tenemos que defender y que defender con toda nuestra fuerza, entonces por eso es que también quisimos sacar a la luz la sentencia del juez y, cuando llegue la última instancia, también salir a decirlo para que la gente sepa que hay manera de defenderse y que tenemos que confiar en nuestras instituciones, por imperfectas que sean, porque todo es perfectible y a veces es tardado, pero es mejor esperar a que te lleve la ira y cometas una tontería.

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