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¿Activista y artista?: Se revelan oscuros y contradictorios pasajes de la vida del “Dahmer mexicano”

Desde adolescente utilizaba ácido para dañar la pintura de automóviles a su alcance

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. Foto: (Redes Sociales)

En una secundaria de Azcapotzalco, Miguel “N”, el químico farmacobiólogo acusado de feminicidio, mostraba un preocupante comportamiento desde temprana edad.

Según el periodista Carlos Jiménez (C4), desde su adolescencia, en 1998, se dedicaba a arrojar ácido a los automóviles, causando daños en la pintura. Este comportamiento pudo ser la iniciación a temas de mayor gravedad que llevaron al “Dahmer mexicano” a ahora ser investigado por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México por asesinar mujeres y deshacerse de sus cuerpos utilizando químicos.

Tras tres cateos en domicilios relacionados con este sujeto, las autoridades encontraron restos humanos, material quirúrgico, herramientas tipo sierra y múltiples identificaciones de mujeres, que ahora se sabe estaban reportadas como desaparecidas; estos elementos han bastado para determinar que podría tratarse de un asesino serial.

En ese sentido, Ulises Lara, encargado de despacho de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mencionó:

“Los indicios localizados en el sitio por personal ministerial, agentes de la Policía de Investigación, y peritos adscritos a la fiscalía de feminicidio, nos señalan claramente la existencia de un posible feminicida serial, quien estaría relacionado con la desaparición de varias mujeres”.

Como parte de las investigaciones en curso, se están realizando pruebas genéticas a los restos encontrados en las viviendas del presunto feminicida. Los resultados de estas pruebas se cotejarán con el Banco de ADN de la fiscalía capitalina para identificar a las posibles víctimas.

¿Activista y artista?

En su cuenta de Facebook se han encontrado imágenes que muestran que pertenecía a grupos de teatro, pero lo más perturbador son las notas que hace tiempo la plataforma permitía, recurso que Miguel “N” ocupó para escribir líneas disfrazadas de poemas que tras los hallazgos realizados podrían tomarse como confesiones de sus crímenes.

“No tarde mucho en darme cuenta que tus manos no se movieron. Descubrí que tu cuerpo era duro y me asuste cuando noté que estabas fría. Toque tu espalda y no era otra cosa mas que tu ropa. Toque tu cuello y no era mas que piedra. Roca fría como el témpano, dura como el hierro y lo peor inmóvil como estatua”, es un fragmento de un texto titulado “Te extrañaré”.

De igual forma, en su perfil están presentes publicaciones en las que pugnaba por los derechos de los animales, lo que ha generado un intenso debate sobre una “doble moral” del feminicida de Iztacalco, quien se mostraba en manifestaciones pro animal en lo público y cometía crímenes atroces en lo privado.

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