Enero no llegó. Cayó como un golpe en la cartera. La quincena se ve lejos, la tarjeta está al límite y el dinero ya no alcanza ni para lo básico. Millones arrancaron 2026 con el mismo pensamiento incómodo: “en diciembre me pasé… y ahora lo estoy pagando”.
No es percepción. Es realidad dura. Seis de cada diez mexicanos están atrapados en la temida cuesta de enero por los gastos de diciembre, regalos, cenas y compras impulsivas, reveló una encuesta de la agencia de investigación de mercados Research Land.
Reportó que 41% de los mexicanos admite que gastó más de lo que debía, otro 24% dice que la inflación terminó de reventar su presupuesto y casi uno de cada cinco ya venía arrastrando deudas desde antes.
Mientras que 19% reconoce que la presión vino de una mezcla letal: precios más caros y consumo sin freno. Peor aún: 16% ya venía arrastrando deudas desde antes de que empezaran las posadas.
El estudio de opinión evidenció que el problema es más profundo: los precios no bajaron, el dinero rinde menos y los hogares llegan cada vez más débiles al inicio del año.
El Banco de México (Banxico) estimó que la inflación seguirá entre 3.5% y 3.7% en el primer trimestre de 2026, pero eso no consuela a nadie cuando el pollo, el transporte y los servicios siguen costando más que hace dos o tres años.
Ahogo financiero pega muy duro
El director general de Research Land, Pablo Levy explicó que el consumidor no compra promedios, compra comida, paga transporte y servicios que siguen caros. “Eso genera una sensación de ahogo financiero que explota después de diciembre”, apuntó.
La encuesta reveló además que la planeación financiera sigue siendo el gran talón de Aquiles. Solo 38% hizo un plan y logró seguirlo. El resto improvisó: 32% gastó conforme se fue necesitando, 20% armó un presupuesto que no respetó y 10% simplemente se fue al crédito como salvavidas.
Y aquí viene lo más delicado: la cuesta no se acaba en enero. Aunque 49% cree que el problema dura solo este mes, uno de cada cuatro mexicanos anticipa que el ahogo se extenderá hasta febrero o incluso marzo. Es decir, el arranque de 2026 no solo es caro: es largo y pesado.
Sobre quién tiene la culpa, la opinión está dividida. El 44% cree que es responsabilidad personal, pero también hay una exigencia clara: 24% pide control de precios en productos básicos, 17% más educación financiera y 15% mejores condiciones de crédito en momentos críticos.
