Vas a la tienda. Sacas billetes. Y cada vez más seguido te dicen: “¿No tienes transferencia?”. No es moda. Es transición. En México, el dinero ya empezó a moverse sin tocarse.
El cambio es enorme. Solo el SPEI ya procesa miles de millones de operaciones al año y mueve un monto equivalente a seis veces el PIB del país. Más de 73 millones de adultos ya lo usan. Y hoy, 78% de las empresas acepta transferencias, incluso más que tarjetas, reveló un estudio de la fintech empresarial STP.
Pero no todos van al mismo ritmo
El informe evidenció que mientras grandes y medianas empresas ya operan en digital casi por completo, miles de micro y pequeños negocios siguen atrapados en el efectivo. En los micronegocios informales, apenas 22% paga insumos con transferencias. Y aceptar pagos con QR o celular sigue siendo casi anecdótico.
Destacó que, al mismo tiempo, las billeteras digitales están creciendo con fuerza. Ya son una parte relevante del comercio electrónico y del punto de venta. No porque sean “modernas”, sino porque son más rápidas, más baratas y simples. Para los jóvenes y en las ciudades, ya son rutina.
Efectivo manda en México
El estudio de STP recalcó que el efectivo sigue dominando en México: alrededor del 62% de las transacciones todavía se hacen con billetes y monedas; sobre todo, en pagos pequeños. Eso no significa que el cambio vaya lento. Significa que el cambio va a ser brutal cuando termine de cruzar a los últimos rezagados.
A pesar de ello –señaló– CoDi, DiMo, SPEI y las billeteras móviles están empujando algo más grande que la comodidad: están metiendo al sistema financiero a millones que antes estaban fuera. Menos efectivo significa más rastro, más control, más acceso a crédito y más presión para comercios que no se actualicen.
La realidad es simple: en 2026 no va a ganar el que tenga más sucursales. Va a ganar el que cobre mejor, más fácil y rápido. Porque el dinero ya cambió. Y el que no lo entienda, se va a quedar esperando el pago que nunca llega.
