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Déjà vu nuclear: ataques a Irán son sin pruebas claras de que tenga bombas, como le pasó a Irak

El OIEA reconoció que “no hay pruebas” de una bomba nuclear en Irán como afirman Estados Unidos e Israel, igual que pasó con Irak en 2003

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Irán. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán son con el argumento de que el régimen tiene uranio enriquecido para crear armas nucleares. (Hussein Malla/AP)

Estados Unidos e Israel intensifican los ataques contra Irán bajo el argumento de frenar una amenaza nuclear; sin embargo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA/IAEA) reconoció que no hay evidencia de que Teherán construya un arma nuclear, aunque sí persisten alertas por el nivel de enriquecimiento y por la falta de acceso total a inspectores.

Esto para muchos suena conocido, recuerda el momento en 2003, cuando Washington y sus aliados justificaron la guerra contra Irak con la tesis de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y reactivaba capacidades prohibidas.

Sin embargo, los propios inspectores de la ONU habían reportado antes de la invasión que no encontraban pruebas de reactivación del programa nuclear iraquí, y años después investigaciones oficiales concluyeron que Irak no tenía arsenales activos como se aseguró para impulsar el derrocamiento del régimen.

Ofensiva contra Irán

En la crisis actual, la guerra se desató hace unos días para derrocar al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, bajo el argumento de que su gobierno tiene uranio enriquecido y pretende usarlo para construir bombas nucleares.


Sin embargo, el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) indicó este martes que no ve evidencia de un programa estructurado para fabricar armas, aun con un programa nuclear “ambicioso” y con zonas grises por la cooperación/inspecciones.

El director general del OIEA, Rafael Grossi, reconoció este martes que “no hay pruebas de que Irán esté fabricando una bomba nuclear”, aunque sí mencionó su preocupación de que Teherán no haya dado “pleno acceso” a los inspectores de la agencia para verificar sus instalaciones nucleares.

“He sido muy claro y consecuente en mis informes sobre el programa nuclear iraní: si bien no hay pruebas de que Irán esté fabricando una bomba nuclear, su gran arsenal de uranio enriquecido de grado casi bélico y la negativa a conceder pleno acceso a mis inspectores son motivo de grave preocupación”, expresó en redes sociales.

Grossi enfatizó que “a menos que Irán ayude al OIEA a resolver los problemas de salvaguardias pendientes”, el organismo “no podrá garantizar que el programa nuclear iraní tenga fines exclusivamente pacíficos”.

Esto mientras gobiernos y actores políticos sostienen que el volumen de material enriquecido que posee el régimen iraní y la opacidad elevan el riesgo.

Comparación inevitable

Cabe recordar que en 2003, inspectores reportaban ausencia de evidencia nuclear reactivada, por parte del presidente de Irak, Saddam Hussein, pero la ofensiva bélica avanzó, se prolongó por años y a la postre se reconoció que el país no tenía el armamento.

Ahora el OIEA reporta ausencia de evidencia de “bomba” verificable por parte de Irán, pero la ofensiva militar se intensifica con el argumento de ser una amenaza nuclear.

¿Qué pasó con Irak?

Antes de la guerra para derrocar a Saddam Hussein, inspectores de la ONU, en marzo de 2003, difundieron que el entonces director del OIEA, Mohamed ElBaradei, informó al Consejo de Seguridad que, tras meses de inspecciones intrusivas, no había “pruebas” ni “indicios verosímiles” de que Irak hubiese reactivado un programa de armas nucleares.

Un informe posterior de la ONU sobre el trabajo de inspección señaló que UNMOVIC no encontró evidencia de la continuación o reanudación de programas prohibidos de armas de destrucción masiva durante su periodo de monitoreo.

En tanto, una investigación encargada por el propio gobierno estadounidense —conocida como el Duelfer Report— documentó los hallazgos del Iraq Survey Group tras la invasión y se convirtió en una de las referencias oficiales más citadas al constatar que el “caso” previo no correspIránondía con la realidad encontrada en terreno respecto a arsenales operativos.

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