El herpes zóster, conocido popularmente en algunas regiones de México como culebrilla, es una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela, el cual permanece dormido en el organismo durante años después de haber padecido esa infección.
La doctora Gloria Huerta, infectóloga pediatra y senior medical manager de vacunas en GSK México, explicó que este virus permanece alojado en las células nerviosas y puede reactivarse cuando el sistema inmunológico se debilita.
“Cuando tenemos varicela, el virus se queda dormido en los nervios y puede reaparecer años después como herpes zóster en forma de lesiones vesiculares localizadas”, explicó en entrevista con Publimetro
Indicó que la enfermedad recibe el nombre de “culebrilla” porque el sarpullido suele aparecer en franjas sobre la piel, siguiendo el recorrido de los nervios del cuerpo.

Adultos mayores los más vulnerables
De acuerdo con especialistas, el 90% de las personas mayores de 50 años ya tuvo varicela, lo que significa que el virus permanece en su organismo y puede reactivarse.
Se estima que entre 20% y 30% de quienes tuvieron varicela desarrollarán herpes zóster en algún momento de su vida.
El riesgo aumenta en personas que padecen enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o enfermedades cardíacas, así como en pacientes con sistemas inmunológicos debilitados, cáncer o VIH.
“La mayoría de los casos se presenta en personas de 50 años o más, debido a la disminución natural del sistema inmune con el envejecimiento”, explicó la especialista para los lectores de Publimetro.
Dolor intenso y complicaciones graves
Uno de los síntomas principales del herpes zóster es el dolor intenso, que puede presentarse antes de la aparición de las lesiones en la piel. El dolor puede ser severo, ya que el virus afecta directamente a los nervios.
Los pacientes suelen experimentar ardor, picazón, punzadas o sensación de quemadura, seguido por la aparición de ampollas o vesículas con líquido.
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentra la neuralgia posherpética, un dolor crónico que puede durar meses o incluso años y que aparece en aproximadamente 30% de los pacientes.
En casos más graves, la enfermedad puede provocar pérdida de la visión, problemas auditivos, vértigo e incluso aumentar el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.

Vacunación, la principal forma de prevención
Especialistas en salud señalan que la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir la reactivación del virus.
La vacuna contra el herpes zóster no evita que una persona haya tenido varicela previamente, pero reduce significativamente la probabilidad de que el virus se reactive.
“La mejor manera de prevenir esta enfermedad es mediante vacunación, especialmente en personas mayores de 50 años o en quienes tienen enfermedades crónicas”, explicó Huerta a este medio.
Actualmente, esta vacuna se encuentra disponible en el sector privado, en farmacias y consultorios médicos, aunque aún no forma parte del esquema de vacunación del sistema público en México.

Falta de información sobre la enfermedad
A pesar de su impacto en la salud, especialistas advierten que muchos mexicanos aún desconocen los riesgos del herpes zóster.
Uno de los mitos más comunes es confundir esta enfermedad con herpes labial o genital, aunque se trata de virus distintos.
También persiste la creencia de que solo afecta a personas enfermas, cuando en realidad cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollarla con el paso del tiempo.
Importancia de la prevención en la edad adulta
Los especialistas recuerdan que la vacunación no es exclusiva de la infancia, ya que existen diversas vacunas recomendadas en la edad adulta.
De acuerdo con expertos en salud pública, más de 16 enfermedades pueden prevenirse mediante vacunación en adultos, lo que permite reducir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida.
“La medicina preventiva siempre será la más costo-efectiva. Las vacunas previenen más de cuatro millones de muertes al año en el mundo”, subrayó la especialista.
