Economía

Semana Santa: el riesgo no es viajar, es no saber cómo pagar

Viajas unos días, pero si no defines cómo pagar, regresas con deudas que presionan tus quincenas y rompen tu tranquilidad

Más de 26.5 millones de tarjetas circulan en México; sin planeación, el saldo revolvente puede durar más que las vacaciones.
Más de 26.5 millones de tarjetas circulan en México; sin planeación, el saldo revolvente puede durar más que las vacaciones. (IA: Gemini)

El problema no es viajar en Semana Santa. El problema es usar la tarjeta sin saber cómo vas a pagar. Sin un plan claro, el descanso se convierte en deuda que se queda más tiempo que el viaje.

La sociedad de información crediticia (SIC) Círculo de Crédito reportó que en México circulan más de 26.5 millones de tarjetas de crédito y, en temporadas de alto gasto como las vacaciones de la Semana Mayor, el riesgo es claro: si no defines montos y plazos desde el inicio, el saldo revolvente puede extenderse durante meses.

Refirió que la diferencia entre disfrutar del viaje y arrastrar las deudas está en decidir antes de salir cuánto pagarás y en qué tiempo lo vas a liquidar. Esta simple fórmula se traduce en mayor estabilidad y tranquilidad para tu economía.

Acercamiento al problema

Para recrear el impacto real del uso irresponsable de las tarjetas de crédito durante la vacaciones de Semana Santa, el Circulo de Crédito planteó el caso de Andrea, quien empezó a hacer cuentas desde febrero, para organizar y financiar un viaje en familia.


“La Semana Santa se acercaba y los hijos de Andrea insistían en salir unos días a la playa. No era una decisión impulsiva, era una pregunta financiera seria: ¿Puedo hacerlo sin comprometer las siguientes quincenas? Más que el viaje, le preocupaba regresar con deudas impagables que le quitaran el sueño y la tranquilidad”, apuntó.

La SIC destacó que, tanto las preguntas y como las vivencias de Andrea, son una oportunidad clave para cualquier familia, porque platean las bases para un presupuesto donde se defina cuánto pueden gastar en transporte, hospedaje y entretenimiento.

Apuntó que los planteamientos invitan a organizar mejor el flujo mensual y evitar que las tarjetas bancarias tomen el control de las vacaciones. Más que solo pagar el viaje, el objetivo es regresar con previsibilidad, con montos definidos, fechas claras y liquidez protegida para las siguientes quincenas.

El crédito puede ser una herramienta útil para administrar este tipo de gastos, siempre que exista claridad sobre el monto total y la capacidad de pago. La diferencia entre un viaje planeado y una deuda impagable está en la anticipación”, explicó el Chief Consumer Officer de Círculo de Crédito, Hugh Bruce.

Un crédito que no tiene precio

En dicho contexto, el Circulo de Crédito indicó que, antes de reservar el hotel, Andrea hizo algo sencillo, revisó su presupuesto. Calculó cuánto podía destinar sin afectar renta, colegiaturas ni servicios. Definió el plazo exacto en el que liquidaría el total y descartó cualquier gasto adicional que la pudiera obligar a pagar solo el mínimo.

Refirió que solventar este tipo de experiencias puede ser parte de una vida financiera saludable cuando existe planeación. Por ello –apuntó– antes de recurrir al crédito para cualquier gasto, conviene responder tres preguntas:

  1. ¿Puedo pagarlo sin afectar mis gastos básicos? El financiamiento debe ajustarse a lo que queda disponible después de cubrir lo esencial.
  2. ¿Conozco los intereses y los plazos? Tener claridad sobre el monto total y el tiempo de pago evita sorpresas.
  3. ¿Aporta valor a mi bienestar o al de mi familia? No todas las salidas requieren un crédito. En ciertos casos, puede ser el puente entre desear esa experiencia y hacerla posible.

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