En el marco del Día Mundial de la Salud, México enfrenta una de sus mayores alertas sanitarias: el avance sostenido del sobrepeso y la obesidad, condiciones que ya impactan de forma directa en enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
De acuerdo con Alejandra Romero, responsable del área de nutrición y ciencia para Danone México, más del 78% de la población adulta vive con sobrepeso u obesidad, mientras que en el caso de los menores la cifra supera el 30%.

Crisis de salud pública con impacto creciente
Según explicó la especialista en entrevista con Publimetro, estas condiciones no solo representan un problema individual, sino un desafío estructural para el sistema de salud.
A este escenario se suman enfermedades asociadas. Romero señaló que la prevalencia de diabetes en México ronda el 18%, mientras que la hipertensión se ubica entre el 29% y el 30%, lo que refleja una tendencia que continúa en ascenso.
Aunque la alimentación suele colocarse en el centro del debate, la especialista advirtió que reducir el problema únicamente a este factor resulta una oportunidad.

Un problema multifactorial más allá de la dieta
“La obesidad es multifactorial”, explicó Romero, al señalar que factores como el sedentarismo, el estrés, la falta de sueño y la salud mental influyen directamente en el desarrollo de estas enfermedades.
En ese sentido, destacó que los cambios en el estilo de vida en las últimas décadas han modificado los patrones de consumo y las decisiones alimentarias, en un entorno donde la carga laboral y la dinámica cotidiana dificultan mantener hábitos saludables.
Microbiota intestinal: el nuevo eje de la salud
Uno de los elementos que ha cobrado relevancia en los últimos años es el papel de la microbiota intestinal.
De acuerdo con Romero, existe evidencia que vincula el equilibrio de bacterias en el intestino con el desarrollo de enfermedades crónicas, así como con el funcionamiento del sistema nervioso.
Este vínculo, conocido como eje intestino-cerebro, abre nuevas líneas de investigación sobre cómo los hábitos alimenticios impactan no solo el cuerpo, sino también la salud mental.

Industria alimentaria y regulación: adaptación en proceso
Frente a este panorama, la industria alimentaria ha sido señalada como uno de los actores clave en la discusión.
Alejandra Romero sostuvo que, al menos desde la perspectiva de Danone, se han implementado estrategias de reformulación en productos, incluyendo la reducción de azúcares en más de 40% desde 2016, así como el desarrollo de opciones sin azúcares añadidos.
Asimismo, destacó que el etiquetado frontal ha permitido a los consumidores identificar nutrimentos críticos, aunque insistió en que las decisiones de consumo deben analizarse dentro del contexto de la dieta diaria.
Responsabilidad compartida y educación nutricional
Más allá de la industria, la especialista subrayó que el problema requiere una respuesta integral.
Para Romero, la educación nutricional desde edades tempranas es uno de los pilares que podrían revertir la tendencia actual, al considerar que la alimentación es un hábito que se aprende desde la infancia.
También enfatizó que la responsabilidad no recae en un solo actor.
“El principal responsable de lo que consume es el propio individuo”, señaló, al tiempo que reconoció que tanto la industria como el sistema educativo y el entorno social influyen en las decisiones alimentarias.

Un reto estructural que va más allá de la alimentación
En el contexto del Día Mundial de la Salud, el panorama en México evidencia que la obesidad y las enfermedades asociadas no responden a una sola causa, sino a una combinación de factores que requieren atención coordinada.
La discusión, más que centrarse únicamente en qué se come, apunta a cómo se vive: hábitos, entorno, acceso a información y decisiones cotidianas que, en conjunto, definen el estado de salud de la población.
“El reto no solo está en modificar la dieta, sino en transformar el estilo de vida”, concluyó Alejandra Romero, responsable del área de nutrición y ciencia para Danone México.
