Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificó zonas con distintos niveles de riesgo de deslaves en la Ciudad de México y su área metropolitana, al integrar variables geográficas y sociales mediante modelos de inteligencia artificial.
La investigación advierte que las poblaciones con menores recursos son las más expuestas a los efectos de estos fenómenos, especialmente durante la temporada de lluvias.
Zonas críticas: contrastes territoriales y sociales
El análisis, publicado en la revista Plos One y desarrollado por el Instituto de Investigaciones Económicas, se centró en áreas como Cuajimalpa y Álvaro Obregón, así como en municipios del Estado de México como Huixquilucan y Naucalpan.
En regiones como Santa Fe, donde coexisten zonas de alto poder adquisitivo con comunidades en rezago social, se identificaron contrastes que influyen directamente en la vulnerabilidad ante deslizamientos de tierra.

¿Dónde hay mayor riesgo de deslaves?
De acuerdo con el investigador Mario Alejandro Mercado Mendoza, los resultados muestran un comportamiento diferenciado según la ubicación:
- Zonas bajas: menor riesgo de deslaves, pero mayor rezago social
- Zonas intermedias: incremento en la susceptibilidad, con mejor infraestructura
- Zonas altas: combinación de alta vulnerabilidad social y mayor riesgo por condiciones del terreno
Este patrón evidencia que el riesgo no depende únicamente de la geografía, sino también de las condiciones socioeconómicas de la población.

Inteligencia artificial para anticipar riesgos
El estudio utilizó 13 modelos de aprendizaje de máquina que integraron datos topográficos e hidrológicos, lo que permitió identificar con mayor precisión las áreas más propensas a deslaves.
El modelo final estableció una relación directa entre el riesgo y factores como:
- Acceso a servicios de salud
- Nivel educativo
- Condiciones de vivienda
Esto permite entender que la vulnerabilidad no es homogénea, sino que se agrava en contextos de desigualdad.

Impacto en temporada de lluvias
El investigador advirtió que las comunidades con menores recursos enfrentan mayores afectaciones durante lluvias intensas, ya que suelen habitar en zonas con condiciones geológicas más inestables y menor infraestructura preventiva. Esto incrementa el riesgo de pérdidas materiales y daños a la población.
El estudio plantea que esta información puede ser clave para el diseño de políticas públicas diferenciadas, que no solo atiendan el riesgo geográfico, sino también las condiciones sociales que amplifican los efectos de los deslaves.
