El caso del Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, registró nuevos hallazgos que, de acuerdo con reportes de colectivos de búsqueda y autoridades federales, amplían la dimensión de las actividades criminales presuntamente realizadas en el predio.
La información más reciente apunta al descubrimiento de restos humanos, prendas y nuevos indicios forenses que continúan bajo análisis oficial.
Nuevos hallazgos en el predio
Integrantes del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informaron que, supuestamente, en un nuevo ingreso al rancho se localizó una fosa en una estructura de fosa séptica a una profundidad cercana a 80 centímetros. En este punto, señalaron, se habrían encontrado restos óseos calcinados, molares, dentaduras, prendas de vestir y otros indicios.
En un posicionamiento difundido, el colectivo indicó: “la cantidad de restos localizados es mucho mayor a la del año pasado, lo que evidencia la magnitud real de lo ocurrido en este lugar”. Asimismo, reportaron que supuestamente se han obtenido entre 95 y 98 muestras únicas de ADN, las cuales podrían ser confrontadas con familiares de personas desaparecidas.
Añadieron que aún existen zonas pendientes de intervención, con puntos que alcanzarían entre 2.5 y 3 metros de profundidad, y no descartaron la posible presencia de restos correspondientes a menores de edad.
Lo que informó la Fiscalía
Por su parte, la Fiscalía General de la República, a través de su vocero, Ulises Lara López, sostuvo que el sitio fue identificado como un centro de adiestramiento de un grupo criminal. “De las líneas de investigación […] se desprendió que el rancho […] era utilizado como un campo de adiestramiento operado por una organización criminal”, afirmó.
Sobre la visita de colectivos el 10 de abril, precisó que participaron “en calidad de observadoras en las áreas previamente procesadas” y que no realizaron búsquedas directas, con el fin de “garantizar la integridad de los indicios y la cadena de custodia”. La Fiscalía reiteró su compromiso con el esclarecimiento de los hechos y el derecho a la verdad.
