El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió este jueves que el bloqueo naval contra los puertos de Irán se mantendrá por tiempo indefinido, vinculando la suspensión de las hostilidades a la aceptación de un acuerdo por parte de Teherán, informó Metro World News.
Durante una conferencia de prensa, el funcionario estadounidense señaló que la actual estrategia de presión económica busca forzar una decisión política en el gobierno iraní, bajo la amenaza directa de escalar el conflicto hacia objetivos civiles y estratégicos si las negociaciones fracasan.

Hegseth calificó el bloqueo marítimo como “exitoso” y aseguró que representa solo una fase inicial de una estrategia más agresiva. Según sus declaraciones, si la administración iraní rechaza las condiciones impuestas, Estados Unidos procederá con bombardeos sistemáticos sobre sectores críticos. Los objetivos designados incluyen la infraestructura básica, las plantas de generación de energía y el sistema eléctrico nacional, medidas que buscan paralizar por completo la operatividad del país asiático.
Preparativos para un combate a gran escala
La postura del Departamento de Defensa recibió el respaldo del general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto. El alto mando militar subrayó que la pausa actual en los enfrentamientos no significa una retirada, sino un periodo de preparación técnica. Caine enfatizó que las fuerzas conjuntas de Estados Unidos permanecen en estado de alerta máxima, con la capacidad logística y operativa para reanudar combates a gran escala de manera inmediata si Teherán no cede ante las demandas de Washington.

A la par de las amenazas bélicas, el Departamento del Tesoro intensifica la “presión económica máxima”. Esta táctica busca asfixiar el flujo de capitales y el comercio exterior de Irán, utilizando el bienestar de la población civil como moneda de cambio en la mesa de negociaciones. Hegseth concluyó su intervención instando a los líderes iraníes a aceptar el acuerdo que, según su visión, se encuentra a su alcance, advirtiendo que las consecuencias de una negativa impactarán no solo en la región, sino en la estabilidad global del suministro energético.
