En un movimiento estratégico para reducir la tensión en el Golfo Pérsico, el Gobierno de Irán anunció este viernes la reapertura total del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave para el comercio energético global.
La medida, que entró en vigor de inmediato, está condicionada al cumplimiento del alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano, en medio de un escenario marcado por semanas de alta tensión militar.
El anuncio fue realizado por el canciller Abbas Araghchi, quien aseguró que el paso estará “totalmente abierto” para todos los buques mercantes durante el periodo de tregua. No obstante, precisó que las embarcaciones deberán respetar las rutas establecidas por las autoridades marítimas iraníes.
Impacto inmediato en los mercados
La reapertura del Estrecho de Ormuz tuvo un efecto inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent, que había subido ante el riesgo de interrupción del suministro —considerando que por esta vía transita cerca del 20% del crudo mundial—, registró una caída cercana al 10%, estabilizándose alrededor de los 88 dólares por barril.
La decisión de Teherán llega tras días de presión por parte de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, cuya administración había implementado un bloqueo naval para frenar las exportaciones energéticas iraníes. Analistas estimaban pérdidas de hasta 400 millones de dólares diarios para Irán debido a estas restricciones.
Reacción de Washington y condiciones de la tregua
Desde Washington, Donald Trump calificó la reapertura como un gesto “positivo”, confirmando que fuerzas estadounidenses han verificado la reanudación del tránsito comercial en la zona.
Sin embargo, la medida se mantiene bajo estricta condición: si el alto el fuego en Líbano se rompe, el Estrecho de Ormuz podría volver a cerrarse, reactivando uno de los principales focos de tensión geopolítica a nivel mundial.
Por ahora, datos de monitoreo marítimo muestran que los primeros convoyes de petroleros ya cruzan el estrecho sin incidentes, bajo vigilancia de fuerzas iraníes, que mantienen restricciones para buques militares considerados “hostiles”.
