La volatilidad en el Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico. En un giro dramático de los acontecimientos, el gobierno iraní decidió volver a cerrar el estrecho de Ormuz, apenas unas horas después de haber permitido la reapertura de este paso marítimo esencial para el suministro global de energía. Esta decisión ha echado por tierra el breve periodo de optimismo que se vivió el viernes, cuando la reactivación del flujo comercial impulsó las bolsas y llevó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a declarar que un acuerdo de paz integral estaba cerca, informó Metro World News.
El régimen islámico justificó este retroceso alegando que los Estados Unidos han mantenido el bloqueo a sus puertos a pesar de los gestos de apertura previos. Las autoridades de Teherán fueron enfáticas al señalar que la administración estadounidense continúa realizando lo que calificaron como “actos de piratería” bajo la fachada del bloqueo. Ante esta situación, Irán anunció que el paso estratégico ha vuelto a quedar bajo su control estricto, regresando al estado de tensión anterior.
La tensión diplomática se materializó en acciones bélicas directas. El Centro Británico de Operaciones de Comercio Marítimo informó que lanchas bombarderas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica atacaron un buque petrolero en la zona. Según los reportes técnicos, las embarcaciones iraníes se acercaron al tanquero sin emitir ningún tipo de comunicación por radio de muy alta frecuencia antes de abrir fuego.
A este escenario de hostilidad se sumaron las declaraciones del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei afirmando que la Marina de Irán está lista para que sus enemigos “prueben la amargura de nuevas derrotas”.
Este nuevo cierre de Ormuz representa un duro golpe para los mercados petroleros, que habían registrado bajas importantes tras la reapertura del viernes. Con la región nuevamente sumida en la incertidumbre y las rutas comerciales bloqueadas, la comunidad internacional observa con preocupación una escalada que parece alejar definitivamente cualquier posibilidad inmediata de resolución pacífica entre Washington y Teherán.
