El líder chino Xi Jinping advirtió que el estrecho de Ormuz debe permanecer completamente abierto a la navegación comercial. En sus comentarios más explícitos sobre la vía marítima afectada, el mandatario chino señaló la importancia de mantener el flujo normal de buques para proteger los intereses de la comunidad internacional, explico Metro World News.
Durante una llamada con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, Xi reiteró la necesidad de detener las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, enfatizando que la paz en la región resulta fundamental para el equilibrio global.
La crisis alcanzó un punto crítico tras la incautación estadounidense de un carguero con bandera iraní en el golfo de Omán el pasado domingo. Esta acción militar por parte de las fuerzas norteamericanas puso en duda la realización de una segunda ronda de negociaciones para el alto el fuego entre Teherán y Washington.
Para la nación persa, estas intervenciones representan una violación a su derecho de tránsito y comercio, mientras que Beijing observa con urgencia el estancamiento diplomático que amenaza con cerrar una ruta por donde circula el 20% del petróleo y gas del planeta.
Beijing intensifica sus esfuerzos diplomáticos mediante una propuesta de cuatro puntos para la paz en Medio Oriente. Este plan busca establecer un diálogo directo y el respeto a la soberanía de los Estados involucrados, sin injerencias externas que agraven la situación bélica. China, como principal comprador de crudo iraní, posee un interés directo en que los suministros no sufran más interrupciones. Aunque las reservas nacionales permitieron que la economía china estuviera protegida de las primeras fluctuaciones de precios, el incremento constante en los costos energéticos genera presiones visibles en su estructura industrial.
La emisora estatal CCTV reportó que Xi Jinping solicitó a todas las partes realizar los esfuerzos necesarios para restablecer la paz. El mensaje de urgencia desde Beijing refleja el agotamiento de la paciencia china ante un conflicto que no presenta una salida inmediata. La interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz no solo afecta a los países de la zona, sino que desestabiliza los mercados de fertilizantes, alimentos y energía a nivel mundial, tal como advirtieron organismos como la FAO.
China insiste en que el mantenimiento de la navegación normal es una responsabilidad compartida que no debe quedar supeditada a los intereses políticos de una sola potencia.
Con la posible parálisis de este corredor marítimo, la probabilidad de una crisis económica de gran escala aumenta cada día, obligando a las naciones dependientes de los recursos del Golfo a buscar soluciones fuera del ámbito militar. La exigencia de Xi Jinping coloca la reapertura del estrecho como la prioridad máxima para evitar un colapso en la cadena de suministros este 2026.