Ante escenarios de riesgo creciente en materia de seguridad aeroportuaria, el Gobierno de México activó una serie de ejercicios estratégicos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para poner a prueba la capacidad de respuesta institucional frente a emergencias de alto impacto.
Las prácticas, realizadas durante tres días, simularon situaciones críticas como toma de rehenes, apoderamiento ilícito de aeronaves y ataques con sustancias químicas, biológicas, radiológicas y nucleares (QBRN), con el objetivo de evaluar protocolos, tiempos de reacción y coordinación interinstitucional.
Los ejercicios se desarrollaron en distintas zonas operativas del AICM sin afectar las actividades aéreas ni a los pasajeros, lo que permitió replicar condiciones reales sin interrumpir el funcionamiento del aeropuerto.

El simulacro más reciente se llevó a cabo en la Plataforma Oriente —que comprende las posiciones 48 a la 51— donde se ensayó la respuesta ante el secuestro de una aeronave, incluyendo despliegue táctico y protocolos de contención.
Un día antes, las autoridades ejecutaron un ejercicio enfocado en la toma de rehenes, con la participación de equipos especializados, negociadores y células antiterroristas, mientras que el primer día se simuló un ataque con agentes QBRN en el hangar 13-31, uno de los escenarios de mayor complejidad por su nivel de riesgo.
En estos entrenamientos participaron elementos de la Secretaría de Marina, a través de la Unidad Naval de Protección Aeroportuaria, así como equipos especializados en la neutralización de artefactos explosivos, fuerzas de tarea vinculadas al Mundial de Futbol 2026 y personal del Grupo Aeroportuario Marina.
También se sumaron instancias clave como la Agencia Federal de Aviación Civil, Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), la Fiscalía General de la República, el Centro Nacional de Inteligencia y autoridades aduaneras, entre otras.

Seguridad aeroportuaria bajo presión internacional
Estos ejercicios se dan en un contexto de preparación rumbo a eventos internacionales como la Copa Mundial de Futbol 2026, donde la seguridad en puntos estratégicos como el AICM se vuelve prioritaria.
Más allá de la simulación, las prácticas dejan ver un enfoque preventivo ante amenazas complejas, donde la capacidad de reacción inmediata y la coordinación entre dependencias se convierten en factores críticos para contener riesgos que podrían escalar rápidamente.
