El alto al fuego indefinido que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció para Irán enfría, al menos por ahora, un frente militar costoso, pero también llega cuando Estados Unidos necesita aire para recomponer parte de su arsenal, explica el portal Metro World News.
Horas antes de que expirara el plazo, el presidente decidió extender la tregua a petición de Pakistán y mientras siguen atoradas nuevas conversaciones; sin embargo, la pausa se extiende mientras se da a conocer una reducción de existencias de misiles críticos de EE.UU.
Y esto es relevante porque el tiempo de reposición de este material militar no ocurre en semanas, sino en años.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) calcula que, durante los 39 días de campaña aérea y de misiles previos al cese al fuego, Estados Unidos gastó más de la mitad de su inventario previo a la guerra en cuatro de siete municiones clave analizadas.
Armamento que usa EE. UU.
El informe resalta que el país aún tiene suficiente para seguir peleando esta guerra “en cualquier escenario plausible”, pero subraya que el riesgo real está en guerras futuras.
Entre las municiones más afectadas aparecen sistemas de alta demanda como Patriot, THAAD y Precision Strike Missile, además de otros misiles de largo alcance que son fundamentales no solo para Medio Oriente, sino para una eventual crisis en el Pacífico.
Si bien esto no implica que Washington frenara el conflicto por falta de armas, sí coincide con un desgaste que ya preocupa a analistas militares.
El propio CSIS sostiene que las existencias previas a la guerra ya eran insuficientes para un enfrentamiento contra un competidor comparable como China, y que la situación ahora es más aguda.
También advierte que los inventarios reducidos afectarán la capacidad de abastecer a aliados y socios que usan sistemas como Patriot, THAAD y Precision Strike Missile.
Rearme militar
El análisis del CSIS estima que reconstruir los niveles de abasto previos a la guerra para esas siete municiones tardará entre uno y cuatro años conforme se entreguen los misiles ya en producción.
Y aun después de eso, levantar reservas “adecuadas” para un escenario mayor, como una guerra en el Pacífico occidental, tomaría más tiempo.
Esto quiere decir que el costo de esta campaña no termina con la tregua, sino que se arrastra a la planeación militar de los próximos años.
El mismo informe aclara que no todo el arsenal está en crisis. EE.UU. conserva muchas municiones más baratas y abundantes, y por eso puede seguir combatiendo si la pausa se rompe, pero sí reconoce una reducción en los sistemas más sofisticados, lo que abre un “riesgo de corto plazo”.
Ese riesgo no se encuentra en quedarse mañana sin capacidad militar total, sino en llegar a otro frente con menos margen, menos profundidad y más dependencia de líneas de producción que no se aceleran de un día para otro.
Presión militar y bloqueo
La pausa determinada por el mandatario estadounidense no significa tampoco una desescalada total, el presiddente extendió el cese al fuego mientras mantiene el bloqueo naval sobre puertos iraníes.
De hecho, Irán reconoció la ampliación de la tregua, pero no confirmó que esté listo para volver a la mesa.
