Tomar un vaso de agua debería ser uno de los actos más seguros y cotidianos del día, abrir la llave, llenar un vaso y beber sin pensarlo dos veces, pero para millones de personas en Estados Unidos, esa rutina podría esconder un riesgo que no se ve, no se huele y tampoco se percibe al gusto, refiere Metro World News a partir de un reporte especializado de CNN.
En el informe se indica que más de 62 millones de personas, esto es cerca de uno de cada cinco habitantes del país, podrían estar expuestas en el agua del grifo a niveles preocupantes de nitratos, un compuesto que en bajas concentraciones ha sido relacionado con cáncer, enfermedades de la tiroides, partos prematuros, defectos congénitos y otros daños a la salud.
El reporte fue elaborado por el Environmental Working Group (EWG), que analizó mediciones de nitratos en casi 50 mil sistemas públicos de agua entre 2021 y 2023 en ciudades y comunidades de los 50 estados.
A partir de esos datos, identificó que más de seis mil sistemas, que abastecen a 62.1 millones de personas, registraron concentraciones de al menos tres miligramos por litro.
Contaminante invisible
Los nitratos existen de manera natural en el aire, el agua, el suelo y las plantas, el problema aparece cuando la lluvia arrastra fertilizantes ricos en nitrógeno, desechos ganaderos y otros residuos hacia aguas subterráneas, ríos y corrientes que luego terminan abasteciendo sistemas públicos de agua potable.
Eso significa que el impacto no se limita a quienes viven cerca de zonas agrícolas; de acuerdo con el informe, la contaminación puede desplazarse kilómetros río abajo, hasta llegar a grandes ciudades que reciben agua desde presas, embalses o fuentes lejanas.
El problema, además, tiene una trampa adicional, que los nitratos son invisibles, insípidos e inodoros; es decir, una persona puede consumirlos todos los días sin notar absolutamente nada.
Límite legal de los nitratos
La alerta también pone el foco sobre una regulación que, según el propio reporte, quedó muy atrás frente a la evidencia científica actual, el límite federal de seguridad para nitratos en agua potable en Estados Unidos fue fijado en 1962 en 10 miligramos por litro y nunca ha sido actualizado.
Sin embargo, una cantidad creciente de estudios revisados por pares ha encontrado asociaciones entre daños a la salud y exposiciones mucho menores: cinco miligramos por litro, tres miligramos por litro e incluso dos miligramos por litro.
El informe señala que niveles de tres miligramos por litro han sido vinculados con cánceres pediátricos y otros daños, mientras que exposiciones de cinco miligramos por litro se han relacionado con cáncer colorrectal y de ovario.
Los datos revisados por EWG muestran que más de tres mil 200 de esos sistemas registraron niveles de al menos cinco miligramos por litro.
Problema urbano y rural
Esta situación se presenta no solo en comunidades rurales pequeñas, sino que también hay casos en ciudades con más de un millón de habitantes donde se registraron niveles de tres miligramos por litro o más como Los Ángeles, Phoenix, Filadelfia, Las Vegas, San José y Columbus.
En el caso del Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles, que abastece a casi cuatro millones de personas, el reporte documentó al menos 255 ocasiones con registros en ese umbral o por encima de él.
Pero en los casos más severos, la contaminación golpea con fuerza a sistemas más pequeños, sobre todo aquellos que dependen del agua subterránea obtenida de pozos locales.
Más de tres millones de personas, abastecidas por 606 sistemas de agua en Estados Unidos, estuvieron expuestas a niveles iguales o superiores al límite legal de 10 miligramos por litro.
Setenta de esos sistemas alcanzaron al menos 20 miligramos por litro y otros 21 llegaron a 30 miligramos por litro o más, pero el valor más alto reportado fue de 50 miligramos por litro en un sistema que atiende a 31 personas cerca de Dinuba, California.
En tanto, más de medio millón de personas en Fresno, California, utilizaron agua con hasta 14 miligramos de nitrato por litro; en Garden City, Kansas, más de 35 mil personas estuvieron expuestas a hasta 37 miligramos por litro, mientras que en Laverne, California, unas 32 mil personas usaron agua con 26 miligramos por litro.
Poblaciones vulnerables
La preocupación escaló al punto de instalarse en la vida diaria de familias enteras, el informe retoma el caso de Ben, un niño de 13 años de Des Moines, Iowa, que escribió una carta y un poema a su congresista local para pedir que no se ignore el problema, en su mensaje recordó que antes podía beber agua del grifo sin preocuparse, pero ahora la ve como un riesgo para su salud.
Des Moines se convirtió en uno de los focos más visibles de la contaminación por nitratos en el agua fuente, los niveles en sus ríos fueron tan altos que la ciudad tuvo que construir una de las plantas de eliminación de nitratos más grandes del mundo, y operarla cuesta más de 10 mil dólares al día.
Especialistas citados en el reporte de Environmental Working Group explican que las principales fuentes de nitratos en aguas subterráneas son el estiércol del ganado y los fertilizantes aplicados a cultivos.
Sin salvaguardas suficientes, la lluvia y el riego facilitan que esos residuos se filtren hacia los pozos o escurran a ríos y corrientes que alimentan sistemas públicos.
El documento también incluye la postura de la industria, un portavoz de The Fertilizer Institute dijo a CNN que atribuir los niveles elevados de nitratos principalmente al uso de fertilizantes simplifica demasiado un problema complejo, ya que también influyen la mineralización de materia orgánica, sistemas sépticos, escurrimientos urbanos y la deposición atmosférica de nitrógeno por emisiones industriales y vehiculares.
Cuando un sistema público supera de manera regular el límite legal de 10 miligramos por litro, está obligado a notificar a la población y tomar medidas para limpiar el agua, pero esos procesos son costosos y, con frecuencia, el gasto termina trasladándose a los consumidores.
Des Moines, por ejemplo, gastó más de cuatro millones de dólares en 1990 para construir su planta de tratamiento por intercambio iónico.
Cuidados en el hogar
Para quienes buscan reducir su exposición en casa, uno de los métodos recomendados por los expertos es instalar un sistema de ósmosis inversa en la llave de agua fría de la cocina, destinado al consumo, la preparación de café y la comida.
Según el reporte, no es necesario colocarlo en toda la vivienda, ya que no se identifican riesgos por bañarse o lavar platos con agua con alto contenido de nitratos.
También se advierte que, si se usa agua de un dispensador o filtro conectado al refrigerador, ese sistema tendría que estar vinculado a la misma filtración.
El informe incluso llama a no asumir que el agua embotellada es una salida automática, al señalar que en términos generales está menos regulada que el agua del grifo, por lo que la recomendación central es revisar los niveles reportados en la zona donde vive cada persona y, a partir de eso, decidir si necesita filtrar el agua que consume todos los días.



