La estrategia de seguridad en la frontera norte dio un giro relevante. El gobierno de Chihuahua confirmó que agencias estadounidenses operarán desde la Torre Centinela en Ciudad Juárez, en un esquema de colaboración directa con autoridades mexicanas para reforzar el combate al crimen organizado.
El director de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Gilberto Loya Chávez, informó que un piso completo del complejo será destinado a personal de inteligencia de Estados Unidos, en un modelo enfocado en el intercambio de información en tiempo real.

Operativo binacional
De acuerdo con el funcionario, en el nivel 18 del edificio trabajarán analistas y técnicos de agencias como la DEA, FBI, CBP y HSI, en coordinación con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
El esquema, precisó, estará limitado a tareas de análisis y fusión de información, sin que las agencias extranjeras participen en operativos o acciones policiacas en territorio nacional.
La Torre Centinela inició operaciones esta semana con al menos 150 empleados enfocados en inteligencia, videovigilancia y análisis táctico, consolidándose como uno de los principales centros tecnológicos de seguridad en la región fronteriza.
El complejo integrará plataformas de análisis de datos y sistemas de monitoreo para investigar delitos vinculados con narcotráfico, tráfico de armas, migración irregular y otras actividades de la delincuencia organizada.
En paralelo, las autoridades estatales confirmaron que continúan los procesos para que la Secretaría de Relaciones Exteriores autorice fases adicionales de cooperación internacional en materia de seguridad.

Cooperación bajo lupa en la frontera
La participación de agencias estadounidenses en territorio mexicano, aunque acotada a labores de inteligencia, abre un nuevo capítulo en la coordinación bilateral en materia de seguridad.
El reto, advierten especialistas, será mantener el equilibrio entre la colaboración internacional y la soberanía operativa, en un contexto donde la presión por contener fenómenos como el narcotráfico y la migración ilegal mantiene a la frontera norte como un punto crítico.
