En una zona rural de Nayarit, rodeada de caminos de terracería, vegetación densa y construcciones aisladas, se encontraba el rancho que servía como uno de los principales escondites de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, presunto operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo con reportes de autoridades federales, este lugar no era una simple propiedad campestre, sino un punto clave dentro de su red de seguridad.
El inmueble estaba ubicado en las inmediaciones de la comunidad de El Mirador y zonas cercanas como La Yesca, áreas que por su difícil acceso se volvieron ideales para el ocultamiento de objetivos prioritarios del crimen organizado.
Una cabaña aislada y vigilancia armada
Dentro del rancho se encontraba una cabaña que habría sido utilizada como refugio principal. La zona, según investigaciones, estaba protegida por un importante despliegue de seguridad: camionetas, hombres armados y vigilancia constante en los accesos.
De hecho, en el momento del operativo, se reportó que el capo estaba resguardado por decenas de escoltas y múltiples vehículos, lo que evidencia el nivel de protección que mantenía en el lugar.
Sin embargo, la ubicación remota del rancho también jugó en su contra, ya que permitió a las fuerzas federales cerrar el perímetro sin necesidad de un enfrentamiento directo.
Un entorno difícil de detectar
El rancho estaba camuflado entre cerros, brechas y caminos poco transitados, lo que dificultaba su localización. Este tipo de entornos rurales ha sido señalado por autoridades como puntos utilizados por organizaciones criminales para operar con discreción, lejos de zonas urbanas y con menor presencia de vigilancia constante.
Además, la infraestructura del sitio permitía tanto el resguardo temporal de personas como la movilidad rápida hacia distintas rutas de escape, algo común en propiedades utilizadas por estructuras criminales de alto nivel.
El operativo y el hallazgo
Fue en este entorno donde finalmente se desplegó un operativo coordinado por fuerzas federales, tras meses de seguimiento e inteligencia. El rancho terminó siendo el punto donde se ubicó a “El Jardinero”, quien intentó evadir la detención ocultándose dentro de la zona.
La captura se realizó sin un enfrentamiento armado directo, lo que marcó el cierre de una operación que tenía como objetivo desmantelar una de las redes más relevantes del CJNG en la región del Pacífico.
