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¿Qué sirvieron a Carlos III en la Casa Blanca y por qué un postre se robó toda la atención?

La cena de Estado encabezada por Melania Trump destacó por su menú de temporada, vinos de EE. UU. y un detalle inesperado a través del postre

Cena de gala.
Cena de gala. El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump con el rey Carlos III y la reina Camila de Gran Bretaña previo a la cena de Estado en Washington. (Julia Demaree Nikhinson/AP)

Un postre en forma de colmena, preparado con miel producida en la propia Casa Blanca, se convirtió en uno de los detalles más llamativos de la cena de Estado ofrecida a los reyes Carlos III y Camilla, según Metro World News.

La recepción se realizó este martes, durante la visita de los reyes del Reino Unido a Washington, en una velada encabezada por el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump.

El evento reforzó la relación diplomática entre Estados Unidos y Reino Unido, y puso el foco en una experiencia cuidada desde la cocina, la vajilla y la decoración floral.

Melania Trump lideró los preparativos con un concepto centrado en ingredientes de temporada, estética de jardín y un menú pensado para destacar sin romper el protocolo.


Menú primaveral

La cena comenzó con una velouté de vegetales de jardín acompañada de corazones de palma, chalotes tostados y micro menta, una entrada ligera que marcó el tono sofisticado de la noche.

Después se sirvió ravioli de hierbas primaverales con ricotta, morel y emulsión de parmesano; de acuerdo con la descripción oficial, las hierbas fueron tomadas del huerto de la Casa Blanca, lo que sumó un detalle local al menú.

El tiempo principal fue un lenguado Dover meunière preparado con mantequilla dorada y servido con papas pavé, ramps de primavera, chícharos y aceite de perejil.

La elección combinó técnica clásica europea con ingredientes de temporada, una fórmula alineada con el mensaje diplomático de la noche entre Estados Unidos y Reino Unido.

Postre estrella y toque local

El cierre fue el elemento más visual del menú, los invitados recibieron un gâteau de chocolate con forma de colmena, relleno de crémeux de vainilla y acompañado de bizcocho de almendra tipo joconde.

El postre se sirvió con helado de crème fraîche y miel de la Casa Blanca, una referencia directa a la producción local, mientras que la selección de vinos estuvo integrada por etiquetas estadounidenses elegidas para acompañar cada tiempo del menú.

Entre las opciones se incluyeron un Riesling 2024 de Hopkins Vineyards, un Pinot Noir 2022 de Penner-Ash y un Chardonnay 2022 de Newton Vineyard.

Detalles finos de la recepción

En medio del menú seleccionado de manera estratégica, también llamó la atención la decoración, la cual retomó la estética de los jardines ingleses con cerezos en flor, lilas, ranúnculos y lirios del valle, mientras que las mesas llevaron manteles verdes plisados con acentos dorados y blancos.

Además, se utilizaron más de 250 piezas de vermeil de la colección de la Casa Blanca, junto con cerámica artesanal estadounidense y vajilla de las administraciones Clinton y Bush.

De este modo, cada detalle, desde la miel del postre hasta la vajilla histórica, buscó reforzar una idea de tradición compartida, amistad diplomática y continuidad entre ambos países.

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