En plena celebración del Día del Niño, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, compartió una anécdota personal sobre su infancia al responder las preguntas de un pequeño reportero durante su conferencia matutina.
El intercambio se dio en un ambiente relajado, donde la mandataria aprovechó para recordar cuáles eran sus sueños cuando era niña y cómo estos han cambiado con el paso del tiempo.
Sheinbaum confiesa el sueño de su infancia
Sheinbaum sorprendió al revelar que, cuando era pequeña, nunca imaginó llegar a ser presidenta de México. En cambio, sus aspiraciones estaban enfocadas en otros caminos muy distintos a la política.
La mandataria confesó que uno de sus principales sueños era convertirse en maestra universitaria, una meta que sí logró cumplir en su vida adulta, antes de dedicarse por completo a la función pública.
También mencionó que otra de sus grandes pasiones durante la infancia era el ballet, disciplina que practicó durante varios años y que incluso llegó a considerar como una posible carrera profesional.
Y es que, de acuerdo con lo compartido por la presidenta, su infancia estuvo marcada por el aprendizaje y la disciplina. El ballet formó parte importante de su formación personal, ya que lo practicó desde muy pequeña hasta su juventud.
Este gusto por la danza, combinado con su interés por la educación, la llevó a desarrollar una trayectoria académica sólida, que posteriormente se complementó con su carrera en la ciencia y la política.
Un mensaje a la niñez
Aunque la conversación fue breve, el momento también dejó un mensaje implícito sobre la importancia de los sueños en la infancia y cómo estos pueden evolucionar con el tiempo.
Sheinbaum ha reiterado en distintas ocasiones la importancia de que niñas y niños puedan imaginar distintos futuros sin limitaciones, destacando que las aspiraciones pueden transformarse a lo largo de la vida.
