En medio de los señalamientos internacionales contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, salió en defensa de la Cuarta Transformación (4T) y rechazó las acusaciones, al calificarlas como presiones externas sobre la política interna de México.
El pronunciamiento se da en un contexto de tensión política, marcado por las investigaciones y cuestionamientos provenientes de autoridades estadounidenses sobre presuntos vínculos de funcionarios con el crimen organizado.

Defensa de la 4T y rechazo a acusaciones
A través de un mensaje en redes sociales, López Beltrán desestimó las acusaciones dirigidas contra Rocha Moya y otros perfiles vinculados a Morena, al asegurar que forman parte de una narrativa externa que busca influir en el rumbo político del país.
Según su posicionamiento, México atraviesa una etapa de transformación estructural que, afirmó, ha generado incomodidad en sectores que anteriormente concentraban el poder político.
Discurso de soberanía y respuesta política
En su publicación, López Beltrán sostuvo que México no es un país subordinado a poderes hegemónicos, al tiempo que defendió un modelo basado en la soberanía nacional.
Afirmó que las críticas internacionales responden, desde su perspectiva, al avance de un proyecto político que ha entrado en una fase más profunda bajo el actual gobierno federal.
El posicionamiento del hijo del exmandatario ocurre mientras el caso de Sinaloa se mantiene como uno de los temas más sensibles en la agenda política nacional, al combinar elementos de seguridad, relaciones internacionales y disputa narrativa.
Hasta ahora, no existe una resolución judicial definitiva que determine responsabilidades, mientras el tema continúa en el terreno político y mediático.
